Inconcebible defensa del hombre culpable de abuso

Inconcebible defensa del hombre culpable de abuso

Dice que es sonámbulo. Lo condenan por haber atacado a dos nenas.

El ingeniero agrónomo Guillermo Russo, de 62 años, fue declarado culpable del abuso sexual de las dos hijas de su ex pareja cuando tenían 12 y 13 años. Entre los argumentos para zafar de la condena, esgrimió que podría haberlos cometido en estado de sonambulismo. Ahora, se enfrenta a una pena que va entre los 8 y los 40 años de prisión.

El veredicto se dio a conocer ayer en la sede judicial de calle Antártida Argentina. El juez Fernando Zvilling leyó el fallo ante la ausencia del acusado, que desde hace un tiempo está radicado en la Ciudad de Buenos Aires.

El dato más llamativo de la lectura surgió cuando se explicó que un psiquiatra forense había echado por tierra un argumento sustancial de la defensa de Russo.

De acuerdo con lo relevado por LM Neuquén, la defensa primero sostuvo que el ingeniero agrónomo no había perpetrado los abusos que se le atribuían. Pero al avanzar en la causa argumentó que, en caso de que se hubieran cometido, fue en estado de sonambulismo.

Entonces, para la defensa, las noches que su pareja viajaba fuera de la provincia por trabajo, Russo sufría estos episodios en los que -sonámbulo- subía al primer piso de la casa donde estaban las habitaciones de las niñas, y así de dormido concretaba los abusos comprobados por la Justicia.

El psiquiatra explicó en una de las audiencias que era imposible que un sonámbulo concretara el recorrido y los abusos.

Es más, advirtió que para ello es necesario tener una ausencia de conciencia que no existía en el caso del ingeniero agrónomo.

De esa forma, echó por tierra la estrategia que implementó la defensa para evitarle la condena a Russo.

Otro perito forense, en este caso un psicólogo, avaló el relato de las menores. Indicó que resultaron ser coherentes en su estructura lógica, donde quedaba expuesto que no había un acuerdo de parte de las adolescentes –algo que había sugerido la defensa–, sino que los hechos guardaban similitud.

A estos elementos de prueba se sumó el testimonio del ex novio de una de las jóvenes, que contó cómo se enteró de los detalles del abuso.

El tribunal integrado por Zvilling, Mauricio Zabala y Martín Marcovesky evaluó las prueba y decidió por unanimidad la culpabilidad del ingeniero agrónomo.

Ahora se debe aguardar la lectura final del fallo y el juicio de cesura, en el que se establecerá la pena para Russo.

Según el Código y las figuras legales del delito de abuso doblemente ultrajante, la pena prevista tiene un piso mínimo de 8 años y un máximo de 40 años de prisión de cumplimiento efectivo.

En libertad

La familia teme que se fugue

Terminada la lectura del fallo, la abuela de las víctimas se acercó al magistrado y, mientras le estrechaba la mano, le dijo: “Doctor, temo que se fugue”. Se hizo un silencio estremecedor en toda la sala.

En paralelo, la querella a cargo de Emanuel Roa Moreno y la fiscalía de Delitos Sexuales, a cargo de Gustavo Mastracci, realizaban gestiones para impedir que el hombre, que vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, salga del país porque existe riesgo de fuga.

Russo seguirá en libertad hasta que se fije la pena por el delito de abuso sexual a las dos hijas de su ex mujer.

“Este siniestro personaje tiene que estar en la cárcel”

NEUQUÉN

La Multisectorial Mujeres de Cipolletti, que acompañó a la familia de las víctimas durante el largo peregrinar judicial que tuvo la causa, ayer celebró el fallo, pero se mostraron prudentes porque temen que Guillermo Russo se fugue.

“Este es el primer paso y un alivio tanto para la familia como para la Multisectorial, porque estamos hablando de un violador de niñas y de un pedófilo. Ahora existe temor de que se escape, por lo que esto no termina acá: queremos la cárcel común y efectiva porque este siniestro personaje tiene que estar tras las rejas”, aseveró Andrea Lupori, integrante de la Multisectorial en declaraciones a LU5.

“Cuando denunciamos este tipo de situaciones en la Justicia no les creen a las madres cuando son golpeadas, no les creen a los niños y cuesta mucho que les tomen las denuncias”, explicó.

“Hay mucha gente que no le creyó a la mamá y esperaban una sentencia judicial, ahora la tienen”, advirtió la militante.

Respecto del riesgo de fuga latente, Lupori argumentó su temor en que “es un peligro para toda la sociedad, niñas y niños que este hombre esté suelto”. “Tiene todos los recursos para fugarse y nada que perder acá”, dijo.

Finalizó con un deseo: “Esperemos que no ocurra, porque ya sería responsabilidad de la Justicia”, sentenció la integrante de la Multisectorial Mujeres de Cipolletti.

El caso

Tres años de ataques de noche

Durante la lectura del fallo, se dejó en claro que las niñas al momento del abuso tenían 12 y 13 años. Los episodios fueron innumerables entre 2003 y 2006, cuando la madre de las menores salía de la provincia por cuestiones laborales y las niñas quedaban bajo resguardo de Russo.

Los hechos fueron revelados por una de las chicas en 2009, cuando la pareja atravesaba una fuerte crisis. Ante la posibilidad de que el hombre reconstituyera la relación, la más chica contó a su abuela las aberraciones que habían padecido.

La revelación llegó en medio de un asado familiar, y a partir de ahí se radicó la denuncia que ahora termina en la condena.

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