Además, militares israelíes aseguraron que se habían lanzado cinco cohetes desde Gaza. La ANP, mientras tanto, convocó a todos los sectores palestinos a dialogar para coordinar "una nueva dinámica hacia la reconciliación".
Israelíes y palestinos narraron los incidentes de manera antagónica. Un portavoz militar israelí afirmó que "esta mañana (por ayer), unos 300 palestinos se acercaron al muro fronterizo en distintos puntos del sur de la Franja, provocaron desórdenes, trataron de entrar en Israel y causaron daños en el paredón", y explicó que "los soldados actuaron de acuerdo a las órdenes, dispararon al aire en señal de advertencia y cuando vieron que los manifestantes no se apartaban les dispararon a las piernas".
Un grupo de habitantes de Gaza, supuestos testigos del hecho según la agencia dpa, indicaron en cambio que "soldados israelíes dispararon contra cinco agricultores al este de Jan Yunis, que iban a sus campos cerca del muro. Esto provocó una manifestación espontánea con gente de los pueblos vecinos y las fuerzas israelíes abrieron fuego contra uno de los manifestantes que iba con una bandera palestina hacia el muro".
Otra descripción ensayó Adnan Abu Salmia, funcionario del Ministerio de Salud gazitano, que responde a Hamás, autoridad política de la Franja. En diálogo con AP, Salmia aseguró que la víctima "formaba parte de un grupo de personas que se acercaron a la cerca fronteriza para recoger las partes de un jeep del Ejército israelí dañado en los combates". Ashraf al-Kidra, funcionario del mismo ámbito, dijo que "el muerto era un joven de 20 años".
La vocera del Ejército israelí, Avital Leibovich cargó contra Hamas al decir que "sus miembros están involucrados en el atentado contra un autobús urbano en Tel Aviv perpetrado el miércoles pasado. Las fuerzas de seguridad detuvieron al autor y varios cómplices, que pertenecen a Hamás y la Jihad Islámica”. Según la fuente castrense, el autor es un árabe israelí. En el atentado, 17 personas resultaron heridas.
La tregua, mediada por Egipto, entró en vigor el miércoles y puso fin a ocho días de conflicto entre Israel y milicianos palestinos, en los que murieron 166 palestinos y seis israelíes. Además, hubo 1225 palestinos heridos y 50 en Israel. Tiene como condición el fin de los ataques con cohetes desde Gaza hacia Israel y de los bombardeos israelíes contra la franja.
En ese escenario, en el que aún la tensión está lejos de haberse disipado, el presidente palestino, Mahmud Abbas, invitó a un encuentro en los próximos días a todos los grupos palestinos para consolidar el alto el fuego con Israel. Desde Roma, donde se encontró con su par italiano, Giulio Terzi, el ministro de Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina, Riad Malki, aseveró "que se dialogará con todos los que deseen una nueva dinámica hacia la reconciliación".
Abbas busca recuperar la iniciativa y mostrarse como articulador entre los distintos sectores palestinos a muy poco del 29 de noviembre, cuando se presentará ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para solicitar que se reconozca a Palestina como Estado no miembro. Abbas también convocó a la Liga Arabe a una sesión de urgencia ante lo que llamó la "agresión de Israel". «
Dpa, Efe y AP
en la plaza tahrir, contra mursi
La figura de Mohamed Mursi creció a partir de su intervención para lograr una tregua entre Israel y Hamás, pero en Egipto crecen los cuestionamientos luego de que anunciara una controvertida enmienda constitucional para hacer que sus decretos sean inmunes a la revisión judicial. Mursi, que en junio pasado se convirtió en el primer presidente electo de su país, argumentó que "las decisiones que tomé están dirigidas a lograr la estabilidad política y social".
Ayer se registraron marchas de apoyo y rechazo al mandatario y a una medida que fue considerada por sus adversarios como "un golpe a la legitimidad". Miles de opositores se congregaron en la plaza Tahrir, mientras seguidores y contrincantes del mandatario se enfrentaron en Al Mahla, en el Delta del Nilo, y al menos 20 personas resultaron heridas producto de choques en los que se arrojaron piedras y cócteles molotov.
El presidente, reconocido como un islamista moderado, sostuvo que "es mi deber continuar la marcha de la revolución y remover los obstáculos que permanecen del odioso pasado", y se refirió a los disturbios actuales como "el resultado de una conspiración de enemigos en el extranjero y de algunos supervivientes del antiguo régimen que no quieren que Egipto salga adelante por sí mismo".
Además del polémico decreto, Mursi remplazó al fiscal general del país, nombrado por el ex dictador Hosni Mubarak, y ordenó que se vuelva a juzgar a ex funcionarios que ya habían sido absueltos por atacar a manifestantes durante las revueltas contra Mubarak.



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