En los últimos días perdieron las pistas directas que habían tenido tras la fuga; todavía manejan varias hipótesis sobre el posible paradero de los prófugos
El gobierno de María Eugenia Vidal parece haber perdido el rastro de Víctor Schillaci y los hermanos Martín y Cristian Lanatta, fugados hace diez días de la Unidad Penal N° 30 de General Alvear. Los investigadores judiciales mantienen varias hipótesis, pero en los últimos días no colectaron datos comprobables como la semana pasada. La hipótesis más firme indica que los tres prófugos se encuentren en constante movimiento por el sur del conurbano, recibiendo apoyo logístico de sus contactos policiales, punteros políticos y amigos. Por eso, hasta ayer, se realizaron más de 50 allanamientos en la zona.
La otra línea de investigación los sitúa en alguna zona rural que conocen muy bien, cerca de Ranchos, donde los tres evadidos acribillaron a dos policías: a la agente Lucrecia Yudati, de 32 años, que todavía se encuentra en terapia intensiva, y su compañero Fernando Pensawath, de 22, que aún está en estado delicado y espera una nueva operación.
Fuentes con acceso al expediente dijeron a LA NACION que en su declaración ante la Justicia Yudati reconoció a sus atacantes como los prófugos. Dijo que la camioneta Ford Ranger en la que se movían era gris oscuro -algunos investigadores no descartan que pudo ser otra camioneta, más clara, la que fue incendiada en Bosques ese mismo jueves por la tarde, cuando supuestamente los evadidos se pasaron a la Renault Kangoo que le robaron a la ex suegra de Cristian Lanatta, según denunció la mujer-.
"¿Y si montaron una escena en el sur del conurbano para llevar la atención ahí y poder continuar con la fuga en la zona rural y llegar hasta el río o el mar?", se preguntó un investigador. Y agregó que la madrugada en que fueron atacados los policías la cámara de seguridad del peaje de Conesa, en la ruta 11, registró el paso de la Ranger hacia General Lavalle.
Para sumar algo más de confusión, ayer fue detenida una mujer en Ciudad Oculta, Capital Federal, porque en el fondo de su casa tenía un aguantadero, donde según vecinos habría alojado a los prófugos. Pero fuentes del gobierno bonaerense aclararon que no estaba confirmada la vinculación con el caso.
Las dudas también se apoderaron de la administración Vidal, que salió a denunciar una red de complicidades que involucra al Sistema Penitenciario Bonaerense (SPB), a integrantes de la policía provincial, a barrabravas kirchneristas y hasta al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández.
Al comenzar esta semana, el gobierno provincial ya no garantizaba cuándo podría recapturar a los evadidos. "No podemos hablar de plazos", dijo el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo.
En la misma línea, el gobierno nacional empezó a dar señales de que la pesquisa no está encaminada y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, trató de minimizar el tema al decir: "No estamos pensando que el mundo cambia si detenemos a estos tres delincuentes" (ver aparte).
Los aliados provinciales de Cambiemos comenzaron a impacientarse. Ayer, el presidente del bloque de senadores del Frente Renovador, Jorge D'Onofrio, que el fin de semana pasado dijo que Vidal había "heredado un hierro caliente", ahora salió a pedir que las autoridades provinciales tomen medidas.
"Ineficacia o complicidad de los investigadores. La sociedad no soporta más el estado de desconfianza. Es imposible vivir en una sociedad donde estemos desconfiando de la autoridad, de los investigadores y de la Justicia", dijo el legislador. Y agregó: "El gobierno nacional como el provincial tienen que empezar a tomar medidas concretas en la lucha contra el narcotráfico".
Ayer, fuentes policiales informaron sobre el hallazgo de una camioneta Renault Kangoo quemada a la vera de la ruta 53, en Florencio Varela. Las descripciones hacían pensar que se trataba del vehículo robado por los prófugos a la ex suegra de Cristian Lanatta. Pero luego se comprobó que tenía otra patente y era de otro color (rojo).
Al mismo tiempo, quedó libre Marcelo Mallo, jefe de Hinchadas Unidas Argentinas y miembro de Compromiso K; su hija Brenda y su yerno Rodrigo Nicolás Lescano. Habían sido detenidos durante un allanamiento en el que se le secuestraron armas que no tenían los papeles correspondientes en ese momento. Al presentar la documentación, recuperaron ayer la libertad. "Me detuvieron por acompañar la causa nacional y popular", dijo Mallo (ver aparte).
El único que queda detenido por la fuga es Marcelo "Faraón" Melnyk, que reconoció haber ayudado a los prófugos en su quinta de Florencio Varela.
Mallo dice que no los conoce y acusa a la policía
Minutos después de recuperar la libertad, Marcelo Mallo, ex líder de Hinchadas Unidas Argentinas, insistió ayer en que no conoce a los prófugos y acusó a la policía por detenerlo. "Jamás en mi vida los vi, no tengo un cruce, una comunicación, nada; jamás en mi vida me vinculé con ninguno de ellos y es una locura que se hayan ido de una cárcel de máxima seguridad. Alguien los ayudó y la fuga es responsabilidad de quienes conducen el Servicio Penitenciario Bonaerense", lanzó.
Mallo también se metió en la interna caliente del justicialismo de la provincia. "Yo soy un animal político, soy barrabrava de la gente. Trabajamos desde las instituciones. Hemos acompañado la candidatura de Julián Domínguez [en la interna de la gobernación bonaerense del Frente para la Victoria] y después acompañamos a Aníbal Fernández, un dirigente de calidad", afirmó.





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