No causó víctimas pero hubo decenas de familias evacuadas por el siniestro que destruyó la planta.
No obstante, los vecinos manifestaron su preocupación por la eventual contaminación que puedan provocar los residuos emergentes del incendio que, según indicaron desde la empresa Molinos Río de la Plata, causó que quedaran inutilizadas “el 100 por ciento de las áreas de proceso y operaciones por tiempo indeterminado”.
Tras la declaración del incendio, que se produce por segunda vez en tres años –según declaró un vecino del lugar–, aproximadamente a las 10.15 del domingo pasado, unas 30 dotaciones de bomberos llegaron hasta el lugar para sofocar el siniestro y evitar que se extendiera a las propiedades linderas, al tiempo que se procedía a evacuar a las familias cuyas viviendas podían resultar afectadas. Por otro lado, la importante columna de humo negro que se generó afectó a los barrios cercanos, causando problemas respiratorios a numerosas personas.
El jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de Hurlingham, Gustavo Busilachi, quien comandó el operativo, aseguró que pasado el mediodía el incendio estaba controlado, pero también informó que la fábrica “tenía una destrucción de al menos el 70 por ciento”. No obstante, la empresa Molinos aseguró posteriormente que la destrucción de las áreas de producción era el 100 por ciento.
Busilachi confirmó, además, que “no se registraron heridos” a raíz del siniestro cuyas causas se desconocen, aunque se investiga si se originó en el área donde se encuentra la caldera. En ese sentido, la empresa aseguró contar con los seguros necesarios para la reconstrucción de la planta, no obstante lo cual existe preocupación entre los empleados de Tres Cruces que si bien seguirán cobrando sus salarios, como señaló la empresa Molinos a través de un comunicado, temen por la pérdida de sus puestos de trabajo.
Preocupación vecinal
Lógicamente, el incendio causó preocupación entre los vecinos; pero una vez controlado y apagado, la preocupación continúa debido a la importante cantidad de residuos posiblemente contaminantes que dejó el siniestro y que se hallan tanto en el predio de la fábrica siniestrada como en las calles del barrio.
De hecho, fue el propio Busilachi quien reconoció que “lo que más nos preocupaba eran los tanques de amoníaco. Tratamos en lo posible, y se logró, que el fuego no llegara hasta ahí y hay dos líneas exclusivamente para enfriarlos”, dijo a poco de que fuera controlado el siniestro. El jefe de Defensa Civil, Gustavo Calveiro, finalmente informó que el fuego no afectó a la zona donde se encuentran esos tanques, aunque el humo hizo imposible que los vecinos podían regresen pronto a sus viviendas.
Aunque los vecinos indican que hubo situaciones similares años anteriores “en los últimos tres años, se prendió fuego al menos cuatro veces de las cuáles no fue cómo ahora en cuanto a la magnitud, pero casualmente comenzó en el mismo lugar y en días feriados”. Ezequiel, un vecino que vive frente a la fábrica, comentó que “se dice que el lugar hace tiempo que lo quieren vender porque les da pérdida y no saben cómo sacárselo de encima”.
Origen
Aún no se ha informado sobre el origen del incendio, pero hay versiones que indican que el foco se ubicó en una caldera ubicada en el centro del edificio. “Nosotros estuvimos abocados en la tarea de controlarlo, la causa surgirá cuando terminemos la tarea, con el peritaje”, indicó al respecto el jefe de bomberos hurlinguenses. Para algunos vecinos, el incendio habría comenzado en el sector de embutidos de la planta, donde se produjo un cortocircuito.
Además, los vecinos deslizaron sus sospechas sobre “los reiterados incendios en días feriados”, aunque nunca de esta magnitud. Y al respecto, Busilachi afirmó que “es probable” que hayan tenido lugar otros siniestros durante los últimos años, aunque advirtió que el dato habría que “chequearlo”. “Pero si lo dicen los vecinos –aclaró–, probablemente sea de esta forma. No les puedo dar una información a ciencia cierta en este momento porque no se si fue en el mismo sector”.
Comentá la nota