La incansable lucha de los vecinos que avanzan en la reconstrucción de sus vidas

Intentan salir del metro y medio de agua. Todavía con las imágenes del horror golpeando en la cabeza como las mismas olas que daban contra los frentes de sus casas y locales, de a poco, a paso lento pero decidido, los vecinos que estuvieron en el ojo del temporal avanzan en la reconstrucción de sus vidas.
Aprovechándose del sol para secar lo que creen que pueden recuperar, tirando aquellas cosas que ya, definitivamente, no sirven; y sacando el barro de la ropa con decenas de cargas del lavarropas, van rearmándose.

Tolosa fue, se sabe, uno de los peores escenarios en el momento del diluvio. En incontables calles de la localidad se vivió la pesadilla del agua al pecho, de los gritos desesperados, de las corridas para alcanzar un lugar más alto y no ahogarse y, horas más tarde, se vio gente que había buscado los techos como salida, la calle convertida en un espejo de agua y los salvatajes en gomón a cargo de vecinos que salían de socorristas para rescatar a la mayor parte de gente posible. Ahora, recién ahora, vuelven en distintos barrios de esa zona y con un gran esfuerzo, a encauzarse en “cierta” normalidad.

En la esquina de 13 y 529 no bajó el agua acumulada entre la tarde y la noche del martes hasta las dos de la tarde del día siguiente. En un centro de rehabilitación ubicado en ese cruce aireaban ayer en la vereda numerosas historias clínicas, 8 puertas que dividen los gabinetes del local, 9 camillas y una decena de colchonetas. Cuando se desató el aguacero el kinesiólogo que estaba de guardia trató de resguardar algunos objetos. A la hora, salió del lugar inundado hasta un metro de altura. Lo importante era salvarse a sí mismo. “Se mojó el 100 por ciento del equipamiento. Todavía estamos en proceso de secado para tratar de recuperar algunas cosas”, contó Matías Guidobaldi, propietario del lugar que volverá a atender el lunes que viene con los turnos reprogramados.

Con una hidrolavadora, Juan Ignacio Bang, de 525 entre 6 y 7, trataba ayer de borrar para siempre esa huella común en todas las paredes marcadas por el agua que cada vecino señala para mostrar hasta donde llegó el agua. “A este barrio el temporal lo destrozó, y al otro día había una tristeza enorme. Ahora estamos tratando de salir adelante”, dijo el joven.

Otra cuadra por demás castigada fue la de 18 entre 47 y 48. Ahí numerosas personas quedaron atrapadas dentro de sus domicilios desde las 6 de la tarde hasta las ocho de la mañana. Una de esas familias comenzó a “volver a vivir” ayer, después de cinco noches de dormir en la casa de un pariente.

“Las nenas volvieron a la escuela, porque es mejor que se reencuentren con sus compañeros y que empiecen a sentir algún grado de normalidad. La casa quedó devastada, pero gracias a la ayuda de los amigos que no sólo limpiaron con nosotros sino que además hicieron reparaciones vamos a poder dormir esta noche en nuestra casa”, contó una de las vecinas damnificadas.

Comentá la nota