La construcción está ubicada fuera del predio de la Unidad 31 del Centro Federal de Detención de Mujeres “Nuestra Señora Del Rosario De San Nicolás” y tiene como objetivo colaborar a que las reclusas tengan un “período de adaptación” previo a cumplir su condena y reinsertarse en la sociedad. Desde la asociación “Yo no fui”, que trabaja con mujeres que están prontas a recuperar la libertad, elogiaron la iniciativa. "Esto mejorará la situación de las chicas que están ahí", apuntó María Medrano, titular de la ONG, en diálogo con Info Región.
Esta construcción -bautizada como “Juana Azurduy”- está ubicada fuera del predio de la Unidad 31 del Centro Federal de Detención de Mujeres “Nuestra Señora Del Rosario De San Nicolás”, pero dentro del cordón de seguridad. Consta de dos casas en las que se pueden alojar diez internas y también tiene un salón de usos múltiples, patios individuales y un sector de juegos compartido que permiten la convivencia de las madres con sus hijos en ámbitos adecuados.
Según informaron desde el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, estas instalaciones son parte “de un proceso que apunta a garantizar los derechos y el trato digno para los internos”. Uno de los objetivos planteados, según señalan, es “crear condiciones y brindar instrumentos para que cuando recuperen la libertad, puedan insertarse plenamente en el medio libre a partir del estudio, la capacitación laboral y vínculos familiares fuertes”.
En este sentido, desde la asociación “Yo no fui”, que trabaja con mujeres que están prontas a recuperar la libertad y les ofrece diferentes talleres de artes y oficios como herramientas para su regreso a la vida fuera de la cárcel, se mostraron “muy contentas” por esta iniciativa.
“Me parece muy bueno que se haya implementado esto porque creo que está buenísimo que las chicas que están próximas a salir y tienen salidas transitorias puedan estar en otro régimen”, apuntó la directora de la ONG, María Medrano, en diálogo con Info Región.
El trabajo que ellas realizan consiste justamente en colaborar para que “el retorno al mundo” de estas mujeres sea menos complicado, algo que coincide con el fin de los edificios recientemente inaugurados.
Es así que Medrano calificó la iniciativa como“muy acertada” porque permite “mejorar la situación de las chicas que están ahí”.
Por otra parte, en la misma unidad carcelaria también se abrieron dos plantas de Madres en las que se alojarán un total de 30 internas. Ese espacio también cuenta con todos los lugares y objetos para que las reclusas puedan estar junto con sus hijos en las mejores condiciones posibles.
Además, estos sectores permitirán implementar el Programa de Visitas Íntimas Familiares, que se propone “garantizar los derechos relacionados con el mantenimiento de los vínculos” y dejará que las mujeres puedan pasar algunos fines de semana con su círculo familiar más próximo.
El acto de inauguración, realizado el sábado, estuvo a cargo del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, y de varias autoridades penitenciarias. Según anunció el funcionario nacional, está previsto que estas instalaciones- que integran un plan nacional de infraestructura carcelaria- se reproduzca en las demás unidades penales del país.

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