Es un área a cielo abierto de 500 metros cuadrados especialmente diseñada en el Jardín Botánico para que las mariposas se alimenten y reproduzcan al aire libre.
A diferencia de un mariposario, en el que las especies permanecen dentro de un invernáculo, en este jardín se alimentan y reproducen al aire libre, atraídas por las más de 3.000 plantas que les ofrecen alimento y lugares propicios para reproducirse.
El diseño del jardín emula una gran mariposa y, en principio, solo los niños están invitados a recorrerlo de la mano de un guía. Sus padres pueden esperarlos afuera, detrás de un cerco perimetral de reja. Esto es así para evitar que mucha gente circule por los jardines, ya que de lo contrario las mariposas se espantan. Además, la visita tiene fines educativos.
Allí se pueden apreciar 25 especies de mariposas autóctonas de la ciudad; entre las que se destacan la monarca (danaus erippus), de color naranja y negro; la espejito (agraulis vanillae maculosa), de colores tornasolados; la bataraza (ortilia ithra), de alas marrones con manchas blancas; o la limoncito (eurema deva deva), de color amarillo.
En 2010 se habían censado 12 especies y, desde que se comenzó a plantar el jardín en 2011, esa cifra se duplicó, a un ritmo de entre 3 y 5 nuevas especies por año.
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