Fue inaugurada la exposición de fotos de Miguel Ángel Pagés

Fue inaugurada la exposición de fotos de Miguel Ángel Pagés
Miguel Pagés es bolivarense, y pasó en su ciudad los primeros años de su vida, hasta la adolescencia. Luego emigró y hoy, después de muchos años, regresa como fotógrafo, con una colección exclusiva de obras para su terruño, que tienen a la mujer como homenajeada.
La apertura de la muestra de Pagés se produjo el sábado pasado, en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia, con la presencia del artista, su mujer y fundamentalmente sus amigos bolivarenses. También estuvieron presentes referentes de la institución anfitriona y colegas fotógrafos de Miguel Ángel a nivel local.

Hay una treintena de fotografías referidas al agua, distribuidas en las paredes del auditorio. De hecho, la colección se llama "Del agua". Es en homenaje a la mujer, y muchas de las fotos están nominadas con nombres de mujeres mayas (Bamoa, Amacaya, Ana-yanzin, Chakte, etc.). A propósito de ello, el autor señaló que cada nombre posee un significado especial, y para ello se dispuso en la antesala del auditorio un libro con el material explicativo respectivo, para el que quisiera consultar.

"Me siento agradecido, el recibimiento que me han hecho ha sido espectacular. Pienso que traer mis fotografías es más que nada un pretexto, para reencontrarme con mi gente querida. Me lo propusieron y acepté volver", explicó a este micrófono.

"Una imagen vale por mil palabras. A mí me gusta mucho fotografiar atarde-ceres, es una pasión. Aparte de la fotografía, soy aficionado a la meteorología, por eso observo mucho el cielo y los atardeceres", puntualizó.

"NO ME GUSTA EL PHOTOSHOP, PREFIERO PINTAR"

¿Cómo trabaja desde el punto de vista de los recursos técnicos? Escuché recién que no usa Photoshop (un programa para retocar la imagen), por ejemplo.

-No, no lo utilizo. No estoy en contra de los fotógrafos que lo usan, los respeto totalmente. Ocurre que yo vengo de una vieja guardia, nosotros hacíamos los monocromos en blanco y negro, hacíamos nuestras propias fotografías. Eso tiene una magia, que tal vez el hecho de meter la imagen que yo saco en un Photoshop y modificarla totalmente, hace que esa magia se pierda. No me gusta modificarla así, prefiero hacer pintura antes que fotografía, si voy a emplear recursos de ese tipo.

El Photoshop traiciona la frescura de la imagen, considera usted.

-Totalmente. Pienso que se pierde lo que uno quiso captar en el momento. Por eso prescindo del Photoshop. Por eso cuando hago estudios tampoco lo uso. Sí algún detallecito que tiene la modelo, algún retoquecito, granito, manchita, eso sí se puede retocar. Yo hago mucho rostro también, me gusta mucho sacar primeros planos, y ahí a veces corrijo mínimamente, sólo en esos casos.

¿Cuándo una imagen despierta su interés?

-Un amigo me decía 'yo te voy a ver porque no entiendo nada de fotografía'. Yo le decía que lo que iba a venir a ver, lo encontraría cotidianamente, todos los días. Yo vivo con una máquina a cuestas. No a cuestas, porque es un placer para mí. Donde veo el objeto, la imagen, paro y saco la foto. Puede o no gustarme, la puedo o no guardar. Si está dentro de lo que me gusta, la guardo, si no, la desecho. Y en cuanto a la temática soy versátil, si bien me gustan los atardeceres y los rostros. Pero también me gusta la fotografía de estudio, de laboratorio. Soy versátil.

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