Un joven identificado como Claudio Fernández reconoció ayer por la mañana haber asaltado a una familia de la localidad de Ingeniero Luiggi el 4 de junio de 2013, pero negó hacerlo con otros coimputados que son juzgados por un hecho de “robo agravado por el uso de arma y privación ilegítima de la libertad” que prevé una pena mínima de 5 años de prisión.
El hecho tiene como coimputados al autoincriminado Claudio Fernández, a otro masculino identificado como Marcelo Suárez y a una femenina, Silvana García, que reside en la ciudad de Mar del Plata y guarda relación familiar con los damnificados.
El Ministerio Público está representado por la fiscal titular Ivana Hernández y la sustituta Soledad Forte; mientras que la querella la llevan adelante los abogados Pedro Febre y Cristina Salvadori.
En tanto las defensas corresponden a los abogados particulares Armando Agüero (asiste a Fernández y Suárez) y Emilce Montenegro de Ozzán (García); al tiempo que el Tribunal colegiado que coordina el debate lo integran los jueces Florentino Rubio (presidente), Fabricio Losi y Federico Pellegrino.
Hecho
La fiscal Hernández expuso en el alegato de apertura que la Fiscalía buscará probar durante el juicio la responsabilidad de Fernández, Suárez y García en el “robo agravado” que afectó a Mariano Renaudo, su esposa Yanina Barbero y una hija menor de edad.
Hernández narró que sobre las 7:40 horas de la mañana del 4 de junio un masculino golpeó la puerta de la vivienda de la familia Renaudo y simuló estar interesado en “comprar cinco lechones”, generando que le abrieran la puerta.
Seguidamente se sucedió una asalto a mano armada, del que participaron tres hombres, que incluyó la reducción de Mariano Renaudo a quien “maniataron a una silla” utilizando cables de una plancha y una computadora; mientras que por otra parte otro asaltante redujo a Barbero y la menor de edad, que se hallaban en otra dependencia de la vivienda; y un tercero se abocó a “revisar” el lugar.
Los delincuentes le exigieron a las víctimas la entrega de dinero y, mediante amenazas con un cuchillo y un revólver (que pusieron en la cabeza de Renaudo y luego de su pequeña hija), lograron apoderarse de unos 12.000 pesos en efectivo y 15.400 dólares que la familia guardaba en distintos lugares.
Antes de escapar del lugar los asaltantes, que tenían a Renaudo maniatado a una silla, encerraron a Barbero y su hija en el baño de la vivienda; y allí uno de ellos les dijo que los “había batido” alguien de su entorno.
Más adelante Hernández indicó que los delincuentes escaparon a bordo de una camioneta Peugeot Partner “que fue filmada por una cámara del Banco de La Pampa” de la localidad; mientras que las víctimas lograron desatarse de las ataduras y dieron aviso a la Policía.
La representante del Ministerio Público alegó, como teoría del caso, que García es prima hermana de Renaudo y por lo tanto sabía de los movimientos de dinero de la familia luiggense, con la que habían comercializado años atrás unas hectáreas de campo heredado.
En tal sentido ubicó a García como “partícipe” del hecho que, a su entender fue cometido con la intervención de Fernández, Suárez y una tercera persona que no logró ser ubicada por los investigadores.
Seguidamente la defensora Ozzán advirtió que en el juicio “no están todos los imputados del hecho” y tiró que la Fiscalía “orientó la causa hacia mi defendida”, sin prestarle atención a un informe de la Brigada de Investigaciones de la UR II que dio cuenta de un automóvil Volkswagen Suran que el día del hecho se estacionó en las inmediaciones de la vivienda de la familia Renaudo, con cuatro o cinco personas a bordo, y que fue divisado por la portera de un colegio que se encuentra frente al inmueble.
Y se quejó porque los damnificados iniciaron un expediente civil por “daños y perjuicios” contra García por un monto de medio millón de pesos; es decir el valor de unas 25 hectáreas que conserva la imputada.
Declararon
Posteriormente la actividad judicial continuó con la declaración de los tres coimputados. En principio lo hizo Suárez (expareja de García) señalando que él nunca participó del asalto y que en realidad el día del hecho se encontraba en la localidad de Realicó, por su tarea de vendedor ambulante que desarrolla desde hace años en distintos lugares del país.
En tal sentido apuntó que la noche del 3 de junio durmió en Realicó y en la mañana del día 4 emprendió viaje hacia Buenos Aires y posteriormente a Santa Fe, debido al fallecimiento de su abuela.
Llamativamente Suárez no fue interrogado por la Fiscalía, y sí por la querella del caso, marco en el cual explicó que siempre mantuvo una “buena relación” con Mariano Renaudo, quien años atrás incluso “me facilitó 30.000 pesos” para realizar una operación comercial, a cambio de “manejar la siembra” durante cuatro temporadas del campo heredado.
Por otra parte, Suárez dijo que “siempre hubo problemas” de dinero entre su expareja, Silvana García, y la familia Renaudo.
Luego declaró Claudio Fernández, un joven mayor de edad que es novio de una hija de Suárez y Fernández, supuestamente desde después del asalto en Luiggi.
Fernández dijo “soy culpable… jamás utilicé un cuchillo. El error lo cometí con un revólver de juguete”, expuso el acusado para sorpresa de varios de los presentes.
Asimismo dijo conocer a Renaudo a raíz de sus tareas de vendedor ambulante en distintas fiestas rurales del centro del país.
Interrogado por la fiscal sustituta Forte señaló que el 4 de junio llegó a Ingeniero Luiggi a bordo de un automotor VW Suran, color negro, con otras tres personas; y más adelante se mostró muy interesado en remarcar que “Suárez y García no tienen nada que ver con el hecho”.
Por su parte la imputada García expuso que “yo no entregué datos” para que se cometiera el hecho, y acotó que no visita Ingeniero Luiggi desde hace aproximadamente cuatro años.
Víctimas
Más adelante las partes escucharon los testimonios de las víctimas -sin la presencia en la sala de los coimputados-, destacándose la exposición de Yanina Barbero, quien relató que el día del hecho se levantaron como de costumbre, alrededor de las 7:00 de la mañana, y que estaba “tomando mates” con su marido y por preparar a su hija para ir a la escuela cuando “tocaron la puerta”.
La mujer recordó que en el exterior de su vivienda se encontraba un joven “buscando a Mariano por unos lechones“ y que tal situación no la sorprendió porque acostumbran a comercializar esos animales en el pueblo.
Asimismo dijo que su marido consultó al supuesto comprador a través de la ventana “quién era” y que éste le dijo ser “el nieto de Aguirre”, simulando ser familiar de un vecino de Luiggi.
Barbero explicó que mientras su marido “se ponía una remera” y se dirigía a abrir la puerta, ella fue hasta la habitación de su hija para terminar de prepararla para ir al colegio; situación en la que escuchó que Renaudo decía “pará flaco, no me hagan nada”.
La testigo dijo percatarse que eran víctimas de un asalto, por lo que intentó sacar a su hija por una ventana con el fin de que la niña corriera hacia una casa vecina a solicitar ayuda, pero la acción fue abortada por un delincuente que llegó al dormitorio “y me tomó de atrás”.
Barbero expuso que seguidamente fueron conducidas a la cocina de la vivienda, donde Renaudo ya se encontraba maniatado y a su lado tenía a un delincuente armado con un revólver “cromado de caño largo” que se lo colocaba en la cabeza, exigiéndole la entrega de dinero.
En tal sentido destacó que cuando su marido les indicó de un lugar en el que guardaban unos 12 mil pesos en efectivo, uno de los asaltantes (supuestamente Fernández) se mostró muy alterado y comenzó a pedir “por los dólares”.
También recordó que en ese momento ingresó al domicilio un tercer delincuente “de bigotes” que “nos miro y sonrió” pero no se quedó en la cocina, ya que fue directamente a la habitación del matrimonio a revisar cajas de zapatos.
Secuestro
Lo que siguió fue una violenta situación, ya que el asaltante que manipulaba el arma de fuego “me sacó la nena de los brazos y la puso frente a Mariano y le dijo: te la secuestro o la quemo”, exigiéndole nuevamente la entrega de dólares, ante lo cual Barbero tomó un sobre que se hallaba oculto y lo entregó.
De tal manera los malvivientes se apoderaron de 12 mil pesos y 15.400 dólares con los que se dieron a la fuga.
Barbero añadió que el hombre “de bigotes” la trasladó al baño, junto a su hija, y le dijo “no confíen en nadie… los que mandan a hacer esto conocen toda la vida de tu marido”.
Y agregó que este delincuente siempre se mostró “muy tranquilo” incluso cuando antes de retirarse el asaltante armado le consultó “¿lo limpio?” (a Renaudo) y le contestó “Vámonos, salió todo bien”.
Más adelante declararon Mariano Renaudo, apuntando que si bien estuvo atado, inmediatamente después que se fueron los asaltantes logró salir de la situación; y distintos investigadores policiales, entre ellos el jefe de la comisaría local, Claudio Platner.
El debate continuará hoy con la intervención de nuevos testigos convocados por las partes y durante los días miércoles y jueves.
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