La contundencia del triunfo oficialista en la provincia de Santa Cruz debe llamar la atención a la oposición política, en cuanto a los verdaderos pilares en los que se sustenta. Discursos vacíos, llenos de lugares comunes, pletóricos de críticas y básicamente sin propuestas. Oportunismo político, resurgimiento de la vieja política, falta de ideas para innovar y pérdida de peso propio por falta de vocación para gobernar.
Si bien, hay que decir claramente que aquí no se eligieron candidatos, de alguna manera con esta elección se les ha dado (o quitado) respaldo a ciertos candidatos, que ingresaron a la arena política pensando que la coyuntura los favorecía, aún cuando carecen de la plusvalía necesaria para cambiar el eje de la preferencia pública, ejemplo: Raúl Alfonsín o el propio Eduardo Duhalde.
Sin embargo lo más catastrófico dentro de la oposición, sucedió con el ARI. Este partido pasó de ser la segunda fuerza a perder más del 80% del electorado a nivel nacional y quedó reducido a la mínima expresión. Con este cuadro por delante, el kirchnerismo no debiera tener problemas para imponerse en primera vuelta en el mes de octubre.
A nivel provincial el oficialismo revalidó votos con el 66% del electorado, llevando como mascarón de proa a la presidenta Cristina Fernández y arrastrando a un diputado nacional como Mario Metaza, poco conocido y de bajo perfil que se impuso con el 62,16%, contra el 22% que consiguió la UCR, donde se disputaron el lugar en la lista, 4 candidatos; y a Pablo González como senador, actual Jefe de Gabinete que con el 63,65%, aventajó a Alfredo Martínez de la UCR que consiguió el 21,35% de los votos.
El resto de los candidatos están por debajo del 5% individualmente y sumando todo el arco opositor, llegan a arrebatarle al oficialismo, un magro 30%. Las causas es la baja o nula convicción política que tiene la oposición, particularmente, que genera sus campañas en torno a las críticas históricas al oficialismo y una falta total de propuestas concretas.
En la última semana tuve la oportunidad de escuchar un “debate” de candidatos a senadores y diputados nacionales, realizado en Fm News de Río Gallegos y fue lamentable la ausencia de sustancia política, de proyectos y propuestas. Cada uno de los pre-candidatos utilizó el espacio para disparar críticas que hemos escuchado cientos de veces y que a nadie sorprenden. Pero ninguno tuvo una propuesta de qué hacer y cómo hacerlo para revertir lo que desde hace tiempo sabemos que está mal.
Existe (y persiste) la sensación de que cualquier cosa que se haga en contra del gobierno recaudará votos y no es así. El votante independiente (al menos, porque el militante es parcial por naturaleza) responde a estímulos concretos y no al envase que preparan los partidos con candidatos vacíos de contenidos o llevados por circunstancias políticas o sociales, a ocupar un lugar en una grilla armada ante la circunstancias de supuesta debilidad oficialista.
En Santa Cruz, sin duda que el peor revés lo sufrió la UCR que no se renueva, insiste con reelecciones como las del senador Martínez y tiene como cabeza de grupo al diputado nacional, pre-candidato a gobernador Eduardo Costa, que olvidándose de sus convicciones partidarias, ha dicho públicamente que avizoraba un amplio triunfo de Cristina. Para colmo, una de las principales lanzas que podría haber utilizado el radicalismo en esta oportunidad para capitalizar el efecto mediático, era el Dr Eduardo Sosa (ex Procurador), que jugó para el CC-ARI, un partido que virtualmente ha desaparecido de la confrontación política nacional, de acuerdo a las preferencias del electorado que marcaron las primarias de ayer. Sin embargo la gente juzgó: Sosa, de Radical pasó al ARI y este partido (en Santa Cruz) es parte de la oposición que comparten la misma casa, pues la titular del ARI es esposa del candidato Radical. El razonamiento lógico lleva a pensar que son la misma cosa, ergo: Sosa concentró menos del 5% de los votos acreditándose unos 5.580 sufragios sobre casi 135.000 personas que fueron a las urnas en el día de ayer; esto significa que los Radicales no lo votaron. (Agencia OPI Santa Cruz)




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