Ayer terminaba el plazo para presentar las impugnaciones en la licitación de las represas sobre el río Santa Cruz, que ganó Electroingeniería con un grupo chino. Lo haría la firma local Austral, por la “carta de descuento” que presentó el grupo adjudicado y que le permitió tener el precio más bajo.
Ayer vencía el plazo para las impugnaciones de una obra cuyo presupuesto nacional estaba previsto en unos 24 mil millones de pesos, pero que Electroingeniería logró bajar a 22.925 millones.
Los sectores en pugna- El 29 de julio último, una comisión técnica integrada por los Ministerios de Economía y Planificación confirmó que la mejor oferta era, a su criterio, la del consorcio que conformaron Electroingeniería (de Osvaldo Acosta y Gerardo Ferreyra), la china Gezhouba e Hidrocuyo, con un costo de $ 22.925,9 millones con impuestos incluidos y un costo de operación y mantenimiento de u$s 6,01 por MWh más IVA.
En segundo lugar quedó la Unión Transitoria de Empresas (UTE) de Helport (de Eduardo Eurnekian), Panedile, Isolux e Hidroeléctrica Ameghino, ($ 27.202,6 millones y un costo de operación y mantenimiento de u$s 9,65 por MWh más IVA).
La UTE que conformaron Austral, de Báez, con la china Sinohydro, IECSA (de Angel Calcaterra, sobrino de Franco Macri) y Esuco (de Carlos Wagner) quedó tercera ($ 26.982,9 millones y costo de operación de u$s 17,64 por MWh más IVA).
Así y todo, el emporio que integra Báez está decidido a impugnar la licitación desde que Ferreyra presentó una carta de descuento que hizo que su oferta bajara $ 4.000 millones al momento de la apertura de sobres, lo que lo puso al tope de las preferencias.
La impugnación- Según trascendió ayer, la UTE que encabeza Lázaro Báez rechazará la presentación de la carta de descuento y la conformación de un fideicomiso en el exterior con el que la UTE de Electroingeniería busca financiar los insumos importados desde China. Según la oferta, el 15% del financiamiento vendrá en forma de insumos, ya que tanto el dinero como las turbinas a importar provienen de la potencia asiática.
Con respecto a la “oferta con descuento”, el principal cuestionamiento es que no se ajustaría al pliego y que resulta “inválida” porque prevé pagos en el extranjero que no estaban contemplados en las reglas licitatorias.
Desde el grupo G-E destacaron que “el descuento ofrecido constituye una práctica habitual en este tipo de licitación y no viola el pliego, ni el principio de igualdad entre los oferentes”.



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