El Gobierno creó ese tributo para frenar la salida de dólares. En diciembre se vio un auge de compras. Las subas en ese segmento van del 15% al 95%. Algunas marcas ni siquiera definieron los nuevos precios.
Entre las compañías que dieron a conocer los aumentos, como Honda, Peugeot, Toyota, Citroën, Chevrolet o Volkswagen, se registran variaciones que van de 15% a 95%. En espera están Renault y Ford entre las grandes.
El impuestazo sobre los autos más caros comenzó a regir este mes y alcanza entre el 8 y 10% del mercado. Implica una alícuota de 30% para los autos de entre $ 170.000 y $ 210.000 sin impuestos (entre $ 234.000 y $ 295.000 en la concesionaria) y de 50% para los que cuestan más de $ 210.000. Pero, en la práctica, la suba de 30% se transforma en 42,8% y la de 50% en 100%.
A partir de que se conoció la intención del Gobierno de elevar estos impuestos para frenar la importación y cerrar otra rendija por la que se iban los dólares, los que tenían las compras avanzadas se apuraron a cerrarlas: en diciembre los patentamientos de Mercedes o Audi subieron más de 150%, y se espera que todavía en enero se siga viendo ese efecto. “Pero no hay boletos nuevos y esta falta se verá en febrero y marzo”, dice Abel Bomrad, presidente de Acara, la cámara de concesionarios. Para este mes calculan un mercado global de 90 a 100 mil unidades, 10% por debajo de 2013.
Las operaciones en marcha son una incógnita: “Tengo que sentarme a repactar 30 ventas con precios nuevos. Creo que habrá un parate de 90 días”, opina Pablo Martín, gerente de Ventas de Autovisiones, concesionario Audi. “El mercado era una irrealidad y muchas concesionarias se sobredimensionaron y tendrán que ajustar. Ahora volveremos a venderle al cliente histórico. Ya no habrá más especulación de ‘vendo dólares en el blue y compro con pesos a dólar oficial’”, grafica. Audi, Mercedes y BMW subieron sus ventas 19%, 55% y 81% respectivamente el año pasado.
Algunos concesionarios intentan vender en “oferta” autos que les quedaron en stock a un precio intermedio. En una concesionaria BMW contaron que el 320 que estaba a $ 300.000 y ya vale $ 510.000, en la agencia está a $ 420.000. “Y así y todo no aparecen compradores. Los eneros siempre son malos, pero no como esto”, sostienen. El salto de $ 200.000 en un modelo también hace que el comprador esté más expuesto a controles de la AFIP, lo que frena más las ventas.
Christian Menges, vocero de BMW, explica que “el cliente está expectante. El aumento es enorme y hay que analizar todo muy bien”. La firma jugará con el equipamiento para intentar mantener valores competitivos.
“A esto se suma que el Gobierno nos pidió que importemos 27,5% menos en el primer trimestre”, recuerda Ernesto Cavicchioli, de Hyundai. “Hay autos navegando que se compraron teniendo en cuenta el precio viejo. Ahora no sabemos si habrá demanda”.
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