María Victoria Maíz contó su experiencia en los Juegos Mundiales de Cali, donde logró la medalla de plata que “va a tener un lugar especial en mi casa”. Contó que se le escapó la final por “desconcentrarnos”, pero vivió situaciones inesperadas como cuando “nos frenaban para sacarse fotos y hasta nos pedían autógrafos”.
Contó que “fue algo increíble participar de estos Juegos, que en lo que va de mi carrera deportiva fue de los más importantes que me tocó vivir. Además supera lo que es un Mundial, son una especie de Juegos Olímpicos de todas las disciplinas que no son reconocidas por el Comité Olímpico Internacional”.
Agregó que “haber compartido esta competencia con distintos deportistas argentinos, observar diferentes disciplinas, tener almuerzos y cenas con 4000 atletas de todo el mundo es algo difícil de superar”.
Sabe que a esta alegría que vive por los Juegos de Colombia, “el resultado influye, pero el hecho de haber podido disfrutar como a miles de atletas que no tuvieron la chance de ganar una medalla. Son pocos los que llegan a un podio y eso me da otra satisfacción”.
La medalla “va a tener un lugar especial en mi casa. Todavía no se lo elegí porque estoy tratando de buscar algo para poder conservarla lo mejor posible. Seguro que le voy a guardar en una caja de acrílico para no tapar ninguna de sus dos caras ni que sufra deterioros”.
En Cali, “todos (los atletas) tienen la ilusión de sacar una medalla. Sabíamos que era complicado y en realidad no te haces ilusiones por si no se da. Nuestro objetivo era llegar hasta las semifinales. Ganamos dos partidos muy positivos como fue ganarle a China e Italia y nos aseguramos la medalla de plata”.
Y la final “se nos escapó por poco. Lamentablemente nos desconcentramos porque veníamos ganando bien (10 a 6), nos influyó mucho el tiro de precisión que se jugaba al lado y daban un espectáculo digno de ver. Nosotros es vez de estar pensando únicamente en la final, nos distrajimos y se nos vinieron. En una mano nos hicieron cuatro tantos, nos pasaron, después nos acomodamos pero nos quedamos en trece. Fue una cuestión de desconcentración. Me quedó un sinsabor, pero con el correr de los días empezás a caer lo importante que lo que conseguimos”, explicó María Victoria.
Más tarde explicó que “todas las disciplinas se concentraron en un complejo de varias cuadras de dimensión. En cuanto a convivencia, cada Federación paró en distintos hoteles. Los de raffa volo estábamos alojados en un mismo hotel, que era muy lindos”.
Además, “en todos los hoteles había guardia policial. A las 8 de la mañana nos pasaba a buscar un autobús oficial, la guardia te acompañaba junto a motos policiales que en caso de haber congestionamiento, habrían paso. Era algo que jamás la habíamos vivido. Para ellos, el deportista es algo que cuidan mucho y más con la problemática de la seguridad en Colombia”.
Organizativamente “fue perfecto. Nos dejaban en esa especie de Villa Olímpica y podíamos mirar distintos juegos como handball playero, sumo, natación con aletas o los mismos `Pumitas´ que jugaban en seven en el Pascual Guerrero y ganaron 28 a 17. Imposible aburrirse”.
Los días, “muy lindos. Siempre unos 30 grados de temperatura pero a la tardecita se levantaba un vientito que refrescaba y era más seca. A la noche hacía 25º y podías descansar bien”.
La gente “se mostró muy servicial. Si no conocías algún lugar y querías preguntar, te acompañaban. Había 3500 voluntarios afectados a estos Juegos y se dedicaban exclusivamente a la atención a los deportistas. A nosotros nos trataron de una manera espectacular. Cuando salíamos caminando del complejo y venían el apellido con la bandera de nuestro país, nos frenaban para sacarse fotos y hasta nos pedían autógrafos. No estas acostumbrado a eso, a sacarte 30 fotos en un ratito y todos hablaban bien del país, del Papa o Messi y se mostraban contentos porque estar Argentina compitiendo”.
María Victoria Maíz contó una nueva experiencia en su carrera, la más importante y difícil de superar, pero siempre el sueño de creer que lo mejor está por venir.
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