Consideran que los chicos no tienen el capital cultural que requieren los estudios superiores.
La rectora Graciela Díaz de Aybar dio a conocer estas cifras. “De acuerdo con nuestras revisiones estadísticas, existe un promedio que oscila entre los 30 a 50 egresados por año del instituto. Esto es un nivel terciario donde la mayoría de la gente trabaja, tiene responsabilidad de familia. Algunos van quedando en el camino, otros recursan y se les alarga la cursada; pero creemos que es un buen promedio y la gran satisfacción es que la gente que egresa tiene su inserción laboral, ya sea aquí o en otro lugar del país pero están insertos laboralmente”.
Asimismo reconoció que “lamentablemente tenemos que subsanar esos baches y no podemos no dejar de hacerlo. El gran problema de las escuelas secundarias es la permisividad, es la falta de disciplina, la falta de exigencia, todo se dilata tanto y ya no hay ningún tipo de esfuerzo de parte de los chicos del secundario ni en los docentes tampoco. Hay una apatía muy grande”. La autora de un trabajo de investigación que ganó y se publicó en Mar del Plata, la profesora en Ciencias de la Educación Ramona Morales, en relación con la calidad educativa, enfatizó la vigencia del problema desde hace varios años que se ve en los resultados de los operativos nacionales de evaluación, donde Catamarca lamentablemente no está en las mejores posiciones. Se refirió a los factores que son múltiples y dijo que “aunque siempre se lo limita al triángulo didáctico representado por el docente-alumno–conocimiento, dentro del marco institución escolar no hay que olvidar otros macro contextos que también influyen”.
Precisó que “si analizamos dentro del secundario lo que es la actual ley nacional, uno de los objetivos es preparar al alumno para continuar estudios superiores y la inserción en un campo laboral. Lamentablemente el segundo objetivo que he mencionado no se está cumpliendo, los chicos deben continuar un terciario para poder insertarse laboralmente. No es un problema actual, si analizamos que esto ya se daba con la Ley Federal de Educación”.
Varios docentes consultados al respecto coincidieron en que los alumnos del secundario no tienen sus intereses centrados en el estudio y que tampoco desde el ámbito institucional se los exige a cumplir con determinados objetivos. Es así que llegan al terciario sin tener incorporadas técnicas de estudios y sin comprender textos.
Si bien existen carreras que tienen menor deserción que otras, en las más exigentes es notable este fenómeno. “Tal vez porque requieren un mayor nivel de exigencia y los alumnos no tienen el capital cultural que exige el nivel superior", dijo.
Docentes defienden la formación pedagógica didáctica más allá de la formación disciplinar como algo positivo que se ha venido logrando en los institutos provinciales y que no lo da la universidad.
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