Impactante vuelco en la causa por la muerte del empleado de Cerro Negro

El caso de la muerte de Pablo Roldán, empleado de Cerro Negro encontrado en un zanjón de La Rioja y Trabajadores, tuvo un giro inesperado. Secuestraron una pick-up que habría impactado contra el ciclista y un testimonio de identidad reservada plantea la tesitura de presunto homicidio con premeditación.
El caso de Pablo José Roldán, el hombre de 36 años que murió en la madrugada del jueves, habría dado un vuelco de 180 grados. Ayer fue secuestrada una camioneta pick-up que habría participado ese día en el episodio que derivó en la muerte del trabajador de Cerro Negro. El procedimiento fue consecuencia de las declaraciones de un testigo de identidad reservada que desnudaron que a bordo del vehículo habrían viajado tres personas y que no se habría tratado de una maniobra desafortunada sino que podría haber existido una cierta premeditación.

Según ese testimonio, los tres hombres estarían volviendo de una quinta en la que habrían cometido un delito. Llovía fuertemente cuando divisaron al ciclista y el conductor habría hablado de la posibilidad de atropellarlo en un macabro juego. Luego habría incluido como argumento para concretar el hecho, que Roldán los habría visto antes cuando salían de la quinta pero esto podría haberse tratado de una mera excusa.

La camioneta -que está preservada en la sede de la Subdelegación Departamental de Investigaciones- tendría a simple vista un golpe en la parte delantera izquierda. El testimonio habría comprometido severamente al conductor porque habría quedado expuesto que podría haber sido un homicidio doloso y no culposo. En Derecho, el dolo es definido como la voluntad deliberada de cometer un ilícito a sabiendas.

De acuerdo con el mismo testigo, tras el impacto contra Roldán la pick-up se habría detenido. E incluso, los tres hombres habrían descendido y cargado la bicicleta en la caja del vehículo. Pero que luego, la habrían abandonado en Urquiza y Trabajadores, a pocas cuadras del zanjón del hallazgo, ubicado en La Rioja y Trabajadores. Se sabe que un vecino del barrio había alertado a la Comisaría Segunda sobre una bicicleta abandonada que, sin embargo, no fue encontrada allí ya que un trabajador de la recolección de residuos se la habría llevado, por creer que estaba abandonada. Pero que luego, cuando se conoció públicamente acerca de la muerte de Roldán, esa persona habría conectado la bicicleta con el hecho y la habría devuelto.

El otro elemento fundamental tiene que ver con la causal de la muerte. La autopsia había confirmado que se había producido por ahogamiento. Con lo cual no podría haber ingresado por propia voluntad al zanjón tras el impacto, cuestión que abriría como hipótesis la posibilidad de que hubiera sido empujado.

Tras el hallazgo del cadáver se habían barajado una serie de hipótesis que descartaban que se hubiera tratado de un homicidio. Pero este vuelco brusco en la causa podría conducir a esa calificación. Esto, si bien actualmente el caso quedó caratulado como "averiguación de causales de muerte".

A partir del rastrillaje dispuesto por la fiscal Susana Alonso, se halló una de las zapatillas de Roldán. Luego, un motociclista encontró una mochila en la que había un celular y se comunicó con los familiares del empleado de Cerro Negro para entregarle los efectos.

Roldán -según la autopsia- tenía fracturadas las cervicales y tenía un golpe en una rodilla. El cuerpo fue encontrado minutos antes de las nueve de la mañana por un hombre que pasó por el lugar. Junto a otra persona descendió por la barranca y descubrieron que había un cadáver con lo cual llamaron velozmente a la policía.

La víctima era un obrero de Cerro Negro que había concluido su turno de trabajo a las 4 de la mañana. A esa hora se despidió de sus compañeros y emprendió el regreso a su casa, ubicada a poca distancia, en bicicleta.

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