Puede ser tan sólo un detalle. Pero ya es inocultable la diferencia ideológica insalvable entre el kirchnerismo y Scioli. Las secuelas del paro docente, la utilización política del mismo, el surgimiento de figuras como Urribarri y Randazzo para disputarle las primarias, y muchos motivos más, marcan divisiones irreversibles entre dos sectores que nunca estuvieron profundamente unidos.
El sciolismo sabe que no puede contar con Cristina, y los kirchneristas no quieren tragarse el sapo de votar al motonauta como mal menor.
En las redes sociales algunos ultra K trasnochados, lanzan campañas para que este año Tinelli no esté en la televisión argentina, por la procacidad de sus contenidos y por el trato discriminatorio hacia la mujer, por cosificar el cuerpo femenino, y otra serie de críticas. Tinelli, también en Facebook o Twitter, descarga siempre alguna ironía hacia el gobierno por el frustrado ingreso a Fútbol para Todos luego de los cruces con La Cámpora.
Parece que todo eso suma para que el gran conductor argentino, el pibe de Bolivar, aparezca hoy en toda la provincia y también en Mar del Plata, en la rotonda de Luro y Champagnat, en un gran cartel, como la cara de Provincia Seguros.
Fue imposible saber cuanto pagamos los bonaerenses por ese contrato entre Marcelo Tinelli y Santiago Montoya. ¿Es necesario? ¿Cuántos millones de pesos más van a ingresar al Grupo Bapro con la cara de Marcelo?
Ahí está. La imagen televisiva más criticada por los kirchneristas, se lleva millones de Daniel, el gobernador complicado, y de Santiago, el ex gran recaudador.



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