LA IGLESIA PIDE TRABAJO EN CONJUNTO

La Comisión Pastoral Social, a cargo del presbítero Carlos Alberto Accaputo, se pronunció respecto de los violentos sucesos que vienen ocurriendo en Villa Soldati. Desde el organismo del Arzobispado porteño se pidió “trabajo en conjunto” para solucionar el tema y se dijo que las personas que tomaron el terreno “tienen profundas necesidades”.

La Comisión Pastoral Social del Arzobispado de la Ciudad, cuya autoridad máxima es presbítero Carlos Alberto Accaputo, se pronunció respecto de la toma de los terrenos del Parque Indoamericano y la posterior violencia desatada en Villa Soldati. Sus integrantes manifestaron que tiene que existir el diálogo entre las partes y no hablaron de delincuencia entre los que tomaron las tierras sino de “personas con profundas necesidades”.

“Exhortamos a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires para que, a través de las herramientas políticas, jurídicas e institucionales que correspondan, trabajen en conjunto con las autoridades nacionales para dar una solución a la crisis suscitada a partir de la toma del predio del Parque Indoamericano”, dice el comunicado al que accedió adnciudad.com firmado por el órgano eclesiástico.

“Entendemos que estos hechos tan dolorosos no se agotan en sí mismos sino que responden a problemáticas estructurales que han venido madurando desde hace tiempo. Problemas complejos como la pobreza y la desigualdad, y las carencias derivadas de ellas, requieren soluciones complejas de mediano y largo plazo y la acción conjunta de las diferentes jurisdicciones involucradas”, continúa.

“La solución al presente conflicto debe tener en cuenta que esta toma es producto de los derechos desatendidos de personas con profundas necesidades”, agrega.

“Argentina es un país formado en su gran mayoría por inmigrantes que llegaron a esta tierra con la esperanza de un futuro mejor. Debemos tener memoria de esto y proveer los medios para que los nuevos inmigrantes se integren de manera plena en nuestra sociedad. Esto debe ser una política de estado que tenga en cuenta los derechos y deberes de los nuevos inmigrantes, junto al de todos los argentinos, sin ningún tipo de discriminación”, añade.

“Debemos tener amplitud de miras y grandeza de corazón. Estas actitudes preparan el terreno para un diálogo fructífero sin caer en la violencia física o verbal, privilegiando la política como camino de resolución de los conflictos. Rogamos a Dios por nuestros hermanos que han perdido la vida en este conflicto social y rezamos por sus familias”, finaliza el texto.

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