La Iglesia insiste en reclamar diálogo, pero descarta una mesa intersectorial

La Iglesia insiste en reclamar diálogo, pero descarta una mesa intersectorial
El titular del Episcopado, José María Arancedo, y el presidente de la Comisión de la Pastoral Social, Jorge Lozano, reclamaron un clima "más permeable" al intercambio. Alineamiento con Mario Poli, sucesor de Jorge Bergoglio.
Cuando transcurrieron menos de 20 días de la entronización de Jorge Bergoglio como el Papa Francisco, algunos de los máximos representantes de la Iglesia Católica argentina volvieron a señalar la necesidad de más diálogo como herramienta central entre diversos sectores sociales y políticos del país. Sin embargo, relativizaron la conformación por parte del clero de una mesa intersectorial para facilitar consensos, como ocurriera en enero de 2002. El presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, Jorge Lozano, estimó, en declaraciones radiales, que "después de la designación del Papa Francisco está faltando un clima más permeable al diálogo". E insistió en que el nombramiento del nuevo Papa "ha introducido un clima de convivencia, de cordialidad y disponibilidad al diálogo". Sin embargo, descartó que la Iglesia evalúe realizar una convocatoria formal en ese sentido.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, convocó a los argentinos a "superar el agravio y la descalificación" y "fortalecer la amistad social".

"Danos, Señor, la sabiduría del diálogo, la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Que la Pascua sea un llamado a la fraternidad y a la esperanza, para amar a todos sin excluir a nadie", expresó Arancedo. Y agregó: "Deseándoles una Feliz Pascua, pido al Señor que nos acompañe y bendiga como Nación. Este camino requiere de la ejemplaridad de sus dirigentes como del compromiso de todos sus ciudadanos. La docencia del testimonio fortalece la amistad civil y es garantía de un crecimiento inclusivo con equidad y en paz."

Además, Arancedo advirtió que "la ausencia de amistad civil es un signo de fragilidad que aísla y enfrenta" y que "la calidad de vida de las personas está vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución".

"La conciencia de esta dimensión enriquece el ejercicio de la política. Ello implica actitudes de respeto y de diálogo, de honestidad y solidaridad, en el marco de la República con su sabio equilibrio institucional y federal", subrayó el titular de la Conferencia Episcopal Argentina.

Con esas afirmaciones, tanto Lozano como Arancedo asumieron una postura en línea con la del designado arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, quien, en su primer mensaje luego de su nombramiento, afirmó que “falta diálogo a los argentinos, falta diálogo en serio". Y completó: "En eso podemos hacer el aporte, porque la Iglesia tiene mucha sabiduría sobre el diálogo."

A pesar de esta definición, Poli, en declaraciones al diario La Nación, evitó arriesgar una postura política en medio de un año electoral, y afirmó: "Yo soy pastor y no político. Yo no soy Bergoglio en eso."

En su primer mensaje, Poli también había anticipado que buscará mantener una relación de "respeto y colaboración" con la presidenta Cristina Fernández. Sin embargo, también advirtió que su vínculo con la Casa Rosada también se guiará "con la debida distancia y deferencia".

"Somos dos cosas distintas”, subrayó en las primeras declaraciones que formuló en su nuevo rol como sucesor de Bergoglio al frente de la Catedral Metropolitana. La designación de Poli se conoció en la semana y causó sorpresa, ya que no integraba la lista de potenciales candidatos a la sucesión de Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires .

El futuro arzobispo asumirá en sus funciones en los próximos días, aunque antes tiene previsto un viaje a Roma, en la primera quincena de abril, para reunirse con Bergoglio. Ambos mantienen una estrecha relación y una misma posición sobre la necesidad de propiciar el "diálogo" entre sectores y los mensajes a la dirigencia política. «

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