Los obispos presididos por el cardenal Jorge Bergoglio cerraron hoy el primer plenario episcopal del año sin pronunciarse sobre las elecciones presidenciales de octubre pero destacaron el discurso "conciliador" de la presidente Cristina Fernández frente a la conflictividad social y laboral.
El obispo hizo así referencia al discurso del martes pasado, cuando la primera mandataria reclamó "racionalidad" en los conflictos sociales y laborales, y pidió resolverlos "sin necesidad de presiones, sin amenazas, o de hechos que crean demasiada conflictividad".
El centenar de obispos reunidos desde el lunes en la casa de ejercicios El Cenáculo - La Montonera, de Pilar, prefirió llamarse a silencio sobre el proceso electoral en ciernes y abocarse a cuestiones internas de la Iglesia.
En este marco, el titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, evaluó los aportes surgidos del I Congreso Nacional de Doctrina Social de la Iglesia, que se desarrolló este fin de semana pasado en Rosario y cuyos participantes trazaron un severo diagnóstico social marcado por la "pobreza injusta" y las desigualdades sociales.
Una visión crítica del país que sólo respondió el lunes el ministro de Economía, Amado Boudou, al sostener que "la pobreza siempre es injusta".
"Hay cinco millones de argentinos que consiguieron trabajo, 2,45 millones de jubilados que no accedían al beneficio y 3,7 millones de niños menores de 18 que recibieron la Asignación Universal por Hijo", señaló.
Boudou recordó, además, que la presidente Cristina Fernández aseguró que "mientras haya un solo argentino pobre" el gobierno "no va a estar satisfecho".
La Iglesia pretende los aportes surgidos de ese congreso de doctrina social se plasmen en dos o tres políticas públicas para presentar en breve lapso a la Presidente y demás autoridades.




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