“No huyo ni renuncio”, desafió ayer el primer ministro ante sus seguidores

“Renuncie, Berlusconi”, el grito se extiende por las calles de Roma y de las principales ciudades de Italia, en cada protesta que encabeza la oposición, pero a la que se suman también ciudadanos sin afinidad partidaria.
Pero “Il Cavaliere” no se inmuta: “He reaccionado ante una auténtica agresión y no huyo y no renuncio”, arengó ayer desde unos altoparlantes que conectaban con una línea telefónica a sus seguidores en un simposio de su partido, el Pueblo de la Libertad (PdL) en Milán.

Su fama de mujeriego jamás hizo mella al primer ministro italiano, quien incluso llegó a ganar elecciones aunque en el camino haya debido sacrificar su segundo matrimonio, con la ex modelo Verónica Lario. Sin embargo, el último de los episodios destapados, el de la joven marroquí Karima El Mahroug, apodada “Ruby Robacorazones”, por primera vez pone al mandatario entre la espada y la pared por el trabajo de la Fiscalía de Milán.

“¿Es normal que en una democracia el jefe del gobierno sea sometido a un espionaje como el ocurrido?”, se preguntó ayer el primer ministro en alusión a las múltiples escuhas telefónicas que nutren el cuerpo de la investigación judicial. “La invitación a comparecer que la magistratura envió no era de dos o tres páginas, sino un volumen de casi 400 páginas de interceptaciones, pensado para obtener no un efecto judicial, sino un efecto mediático y político”, añadió el premier.

Según un recuento del diario La Reppublica a partir de los folios de la causa, Berlusconi y su círculo íntimo organizaron 17 fiestas sexuales en la Villa de Arcore. A un promedio de 19 mujeres en cada una de ellas, y pagos de hasta 70 mil dólares por noche al conjunto de acompañantes féminas, el presupuesto gastado por “Il Cavalliere” en sus noches de placer asciende a casi 1,2 millón de euros.

Eso sin contar, por supuesto, otras fiestas en otros reductos berlusconianos como el Palacio Grazzioli en Roma o la ya vendida Villa Certosa. De ahí que una de las preocupaciones de los fiscales al enviar el documento con las pruebas al Parlamento y solicitar acceso a los registros contables del premier es dilucidar el origen de los fondos que financiaron la fiesta inerminable.

Pero Berlusconi les respondió ayer con un desafío. “Estamos decididos a concretar la reforma de la Justicia que nunca logramos, no por falta de compromiso sino por la oposición, una reforma que es exigida en base a lo que está ocurriendo desde hace años en Italia”, subrayó el jefe de gobierno. La semana pasada, la Corte Constitucional se pronunció en contra de la Ley de Impedimento Legítimo que garantizaba la inmunidad del premier. Y una reforma judicial sería su único escudo para evitar caer en prisión

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