Las imágenes de una periodista golpeando a sirios provocaron espanto en el mundo. Un obispo confronta al Papa y deniega la apertura de las iglesias a los refugiados. El primer ministro Viktor Orban está enojado con sus colaboradores porque el ritmo de la construcción de una valla en la frontera con Serbia se demora más de lo previsto.tie
Numerosos inmigrantes se apiñaron ayer nuevamente en la estación Keleti, ubicada al este de Budapest, en trenes con destino hacia el oeste de Europa, el mismo día en que Hungría anunció que acelerará la creación de una segunda valla para impedir la entrada de refugiados. Como una suerte de ícono de lo que ocurre en ese país ante esta situación inesperada, sorprendieron al mundo las imágenes de una reportera húngara que golpeó a padres y niños migrantes (ver aparte).
La estación ferroviaria de la capital de Hungría volvió a ser ayer escenario de tumultos y empujones por parte de desesperados migrantes que buscaban subirse a los trenes que los llevarían a Alemania y Austria.
Si bien varias formaciones partieron con cientos de solicitantes de asilo, según informaron los medios locales, la policía intentó impedir que los vagones se llenaran en exceso, lo cual contribuyó al caos. Desde el pasado fin de semana los trenes húngaros volvieron a viajar directamente al exterior, después de que durante varios días tuvieran que detenerse en las fronteras.
Todo esto sucedió en el marco del anuncio que hizo el ministro de Defensa húngaro, Istvan Simicsko, ante una comisión especial del Parlamento de Budapest, para que se aceleren las obras de construcción de una valla a lo largo de la frontera con Serbia para impedir la entrada de refugiados.
El presidente de la comisión parlamentaria, Lajos Kosa, dijo que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, "no está nada contento" con el ritmo de la construcción de la valla –la segunda que tendrá ese país- por parte del Ejército. El cercado tiene 175 kilómetros de largo, cuatro metros de alto y está hecho de tela metálica y reforzado en la parte superior por rollos de alambre de púas. Oficialmente, el proyecto fue declarado terminado el 31 de agosto. Sin embargo, en amplios tramos la valla sólo se instaló provisionalmente, debido a la rapidez exigida por el premier.
Todo esto sucede en un momento en que la crisis Europea por la masiva llegada de refugiados genera un debate en todo el viejo continente, entre los estados que ofrecen asilo y los que deciden ignorar o rechazar esos pedidos desesperados.
En ese marco, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentará hoy un paquete de medidas ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo sobre el reparto de refugiados entre los países de la Unión Europea, ante la necesidad de dar asilo a otros 120 mil refugiados que se encuentran en Hungría, Grecia e Italia. La cuota de cada país se determinará en base a su potencia económica, la tasa de desempleo y la cifra que tuvo hasta ahora de solicitantes de asilo.
Siguiendo esa propuesta, Alemania debería recibir por ejemplo unos 31.400 de los 120 mil refugiados, Francia, 24 mil, y España, unos 15 mil. Los países menos afectados serían naciones pequeñas como Malta, Chipre o Estonia, quienes tendrían que acoger sólo a unos cientos de migrantes.
Mientras tanto, la Comisión Europea anunció que dará 4 millones de euros en ayuda de emergencia a Hungría para que este país esté en condiciones de manejar la crisis originada por la entrada masiva de inmigrantes.
Según cifras difundidas ayer por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), unas 10 mil personas ingresaron a Macedonia procedentes de Grecia en la primera semana de septiembre y 7720 pasaron de Macedonia a Serbia. Aproximadamente un 40% eran mujeres y niños.
El número de inmigrantes registrados en Macedonia se incrementó desde junio a 64 mil, mientras que en Serbia fue de 89.161, señaló ACNUR.
La gran mayoría de los migrantes consideran a Macedonia y Serbia como países de tránsito, mientras intentan ingresar en Hungría al espacio libre de fronteras de Schengen y buscar así asilo en naciones más ricas de la Unión Europea (UE), sobre todo Alemania, el país que aparece como favorito.
¿Fue un recurso periodístico?
Una periodista húngara fue echada ayer del canal N1TV luego de ser filmada cuando pateaba a un hombre y dos niños refugiados que huían de la policía cerca de la frontera entre Hungría y Serbia. Las imágenes de Petra Laszlo dando puntapiés a un chico y una nena y haciendo caer a un hombre con un niño en brazos fueron demasiado incluso para su emisora, cercana al Movimiento por una Hungría Mejor (abreviado comúnmente como Jobbik), un partido nacionalista y ultraderechista definido como neonazi, racista, antisemita y homofóbico, que decidió despedirla, según informó su editor en jefe por Facebook.
La increíble escena, captada por varios canales y que se viralizó en las redes sociales e Internet, sucedió cuando unos 150 de refugiados intentaron romper un cordón policial y escapar corriendo de un lugar de reunión en Roszke, cerca de la frontera con Serbia, para evitar ser registrados por las autoridades.
En una de las imágenes,se ve a Laszlo, que llevaba un barbijo, pantalón y camisa de jean, en el momento en que un chico y una nena, esquivan a policías y se abalanzan sobre ella, quien, cámara en mano, reacciona pegándole patadas al chico y a la niña. En otra, la camarógrafa derriba a un hombre que huía con un chico en brazos, haciéndole una zancadilla. Los refugiados fueron detenidos horas después por la policía.
Obispo contra el papa
Un obispo húngaro rechazó el llamado del Papa a acoger a refugiados en parroquias de Europa, en nuevas e impactantes muestras de la hostilidad hacia a los refugiados en ese país. El prelado católico Laszlo Kiss-Rigo consideró que el Sumo Pontífice argentino "no conoce la situación" actual en Europa y rechazó su pedido de que cada parroquia reciba a una familia de refugiados.
"No son refugiados. Esto es una invasión. Vienen al grito de 'Alá es el más grande'. Quieren tomar el control", sentenció el sacerdote, la principal autoridad católica en el sur de Hungría, uno de los países católicos más conservadores de Europa.
Kiss-Rigo respaldó "totalmente" al primer ministro Viktor Orban, quien rechazó ante la cúpula de la UE recibir a refugiados de Medio Oriente y África porque el continente debe proteger "sus valores cristianos".
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