Hungría aplicó su nueva ley antimigrantes y corrió con gases a los refugiados

Hungría aplicó su nueva ley antimigrantes y corrió con gases a los refugiados

La policía reprimió a cientos de personas que intentaron ingresar a territorio húngaro y hubo heridos y detenidos, contra los que se iniciaron al menos unas 35 causas penales.

Tras el cierre del límite de Hungría con Serbia, la policía húngara utilizó ayer gases lacrimógenos y cañones de agua contra cientos de refugiados que rompían una puerta en la frontera, mientras la mayor parte de los refugiados cambió su ruta e intentó hacerse camino a Europa occidental vía Croacia. Además se produjo ayer un juicio exprés de 80 minutos que resultó en la expulsión de un ciudadano iraquí y la prohibición de volver al país durante un año, en la primera sentencia aplicada en el marco de la ley migratoria que entró en vigor el martes y fue inaugurada ayer con fuerte represión y lanzamiento de gas pimienta en la frontera con Serbia, y decenas de causas penales dentro de Hungría. En el juicio que tuvo lugar en el tribunal de la ciudad húngara de Szeged, la jueza destacó que esta es la pena mínima prevista en esta ley, que criminaliza la entrada ilegal en el país.

La norma contempla un máximo de cinco años de cárcel si al entrar en el país se daña la doble valla de protección levantada en la frontera con Serbia. En base a esa nueva normativa la policía inició investigaciones contra 35 refugiados en la ciudad fronteriza de Szeged.

La policía húngara contabilizó únicamente la entrada ilegal de 366 personas, informó ayer en su página web, un número muy inferior a los 9.380 que arribaron el lunes, antes del cierre de la frontera. Aún así, muchos refugiados lograron avanzar en territorio húngaro, aunque luego la policía los hizo retroceder nuevamente al lado serbio, reportaron medios húngaros. Hubo muchos refugiados heridos. Un representante de Amnistía Internacional (AI) vio a tres niños heridos en el lugar. También hubo al menos 20 policías con heridas leves. Poco antes, los refugiados habían lanzado piedras y palos de madera desde el lado serbio de la frontera contra la policía húngara, gritando "abran, abran". La situación se distendió por la noche, cuando por iniciativa de las autoridades serbias los inmigrantes fueron buscados por micros y llevados a campos de acogida.

El portavoz de gobierno húngaro Zoltan Kovacs manifestó con tinte dramático a los medios que "inmigrantes ilegales armados atacaron la frontera húngara y rompieron el cierre de frontera" entonces los policías húngaros protegen la frontera "con sus cuerpos".

El ministro del Interior húngaro, Sandor Pinter, dispuso el cierre de los dos pasos fronterizos en inmediaciones de Roszke por 30 días. Los incidentes se produjeron en el paso fronterizo en una antigua carretera nacional que conduce de Serbia a Hungría. Pero el cierre también afecta al paso cercano en la autopista que une a Belgrado con Budapest.

Desde Belgrado hubo fuertes críticas. "Protesto en los más duros términos porque se arrojó gas lacrimógeno a través de la línea fronteriza", dijo el ministro serbio de Asuntos Sociales Aleksandar Vulin, según la agencia de noticias Tanjug.

Mientras tanto, las naciones de la UE Croacia y Eslovenia se preparaban para el paso de miles de refugiados que huyen de las zonas en crisis en Oriente Medio.

"Pueden pasar y nos preparamos para esa posibilidad", dijo el primer ministro croata, Zoran Milanovic. "Sobre todo tendremos en mente los intereses y la seguridad de Croacia, pero no olvidaremos que somos humanos y cristianos por encima de todo", agregó. En caso necesario, se establecerá en acuerdo con Eslovenia un corredor en dirección a Austria, dijo el ministro del Interior croata Ranko Ostojic.

Mientras tanto, la pasada noche apenas llegaron nuevos refugiados a Hungría y a Austria, que también introdujo nuevos controles en su frontera. En Francia también se retomó el control fronterizo y según una encuesta realizada por BFM-TV alrededor del 80% de los franceses está a favor. El premier del Gobierno francés, Manuel Valls, dijo que Francia "no dudará" en caso de necesidad, de restablecer temporalmente los controles fronterizos "como lo permiten las reglas de Schengen cada vez que lo impongan las circunstancias", tal como ya ocurre en la frontera franco-italiana en Ventimiglia.  Valls añadió que esto podría ocurrir "en los próximos días o en las próximas semanas". 

El Parlamento tratará hoy la reubicación

El Parlamento Europeo votará hoy, en un procedimiento de urgencia, la reubicación de 120 mil refugiados en estados de la Unión Europea (UE), después de que los eurodiputados aceptaran la propuesta del presidente de la cámara, Martin Schulz.

El Parlamento participa en el proceso de decisión de las medidas de emergencia previstas, aunque la última palabra la tienen los países miembro.

Los ministros del Interior de la UE volverán a deliberar al respecto en una reunión el próximo martes, 22 de septiembre, tras no llegar a un acuerdo para el reparto concreto de los refugiados en su reunión extraordinaria del pasado lunes.

Schulz criticó a los miembros de la UE: "Algunos gobiernos parecen creer aún que se pueden regular de forma nacional crisis globales o utilizan la crisis de los refugiados para obtener beneficios partidistas. Lo primero es un grave error, lo segundo es una vergüenza", señaló.

Además Schulz ve con preocupación los nuevos controles fronterizos, en países como Alemania y Austria. "Es preocupante que ahora se hayan restablecido los controles en muchos lugares de dentro de la UE", dijo el político socialdemócrata alemán a dpa. "Sin embargo, interpreto esas medidas como un grito de ayuda de los países más afectados."

Schulz pidió una solución de base para poner fin a la crisis, con medidas como un reparto justo, el establecimiento de centros de recibimiento en las fronteras y una ley de inmigración europea.

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