Huida afgana ante ofensiva de la OTAN

Habitantes que salieron de la zona relatan los preparativos de los milicianos a la espera de la mayor ofensiva de las tropas extranjeras en el país desde 2001. El distrito sureño es uno de los principales centros de producción de opio de Afganistán.
Centenares de aldeanos están huyendo de una región del sur de Afganistán dominada por los talibanes, antes de la tan anunciada operación de gran escala que llevarán a cabo tropas afganas y de la OTAN en la zona.

Funcionarios de la Alianza Atlántica y del ejército afgano han comentado públicamente durante semanas sobre el inminente ataque en el convulsionado distrito de Marjah, en la provincia de Helmand. La operación, bautizada Mushtarak, una palabra dari que significa "juntos", será la mayor desde la caída del régimen talibán en 2001. El ejército británico aseguró que 15.000 policías afganos, soldados y tropas de la OTAN participarán en la ofensiva, que, según el portavoz militar de la OTAN, Eric Tramblay, pretende expulsar a los milicianos talibanes de su bastión en la provincia y restablecer la autoridad del gobierno de Kabul.

Los talibanes también actúan en otras zonas de la provincia, que fue escenario de fieros combates entre rebeldes y soldados estadounidenses y británicos el año pasado. Pero Marjah, hogar de más de 80.000 personas y principal mercado para los traficantes de opio en el país, es la única región bajo total control de los insurgentes.

Cientos de habitantes han abandonado la ciudad de Marjah cargados de dinero y joyas, dejando atrás sus viviendas, su ganado y otras propiedades por temor a los ataques aéreos de la OTAN, que han matado en el pasado a civiles. "Dejé el distrito junto con catorce miembros de mi familia y hace más de un mes, porque oímos hablar de esta operación durante semanas", dijo Haji Zaman, un residente de Marjah que se mudó a la capital de la provincia, Lashkargah.

"Muchos de mis primos aún están allá –señaló–. Todos quieren irse, pero muchos no pueden pagar el transporte o simplemente no quieren dejar todo". Abdul Wali, otro residente, dijo que la capital provincial se convertió en un popular destino para muchas familias. "Miles han venido, y miles más están en camino de Marjah a Lashkargah", sostuvo.

Bu Daud Ahmadi, portavoz del gobernador en Helmand, dijo que no hay una afluencia desenfrenada. Alrededor de noventa familias o quinientas personas llegaron a Lashkargah desde Marjah el mes pasado, mientras que doscientas familias llegaron de otros distritos, detalló. Ahmadi aseguró que el gobierno provincial preparó comida y refugios para 15.000 personas en la capital de la ciudad. Otro residente de Marjah, que se identificó sólo como Kahn, comentó que los talibanes se han atrincherado para el combate.

Khan, que salió del distrito hace una semana a pie con su familia, dijo que en algunas áreas los rebeldes tratan de evitar que la gente se marche. "Anuncian en las mezquitas que tienen suficientes armas para dárselas a la gente que quiere defender el distrito", señaló. El portavoz talibán, Qari Mohammad Yusif Ahmadi, declaró que los combatientes están "totalmente preparados".

Agregó que la operación de la OTAN ya comenzó, pero que miles de soldados de EE.UU. no lograban acceder al distrito debido a los explosivos sembrados en las carreteras. Los comentarios sobre la operación dieron a los talibanes tiempo para colocar explosivos en las carreteras en torno a Marjah. Los ataques con bombas en las rutas se convirtieron en la táctica preferida por los talibanes, y fueron la causa de muerte de la mayoría de los 520 soldados de la OTAN caídos en Afganistán en 2009.

Mushtarak será la primera gran operación desde que el presidente norteamericano, Barack Obama, ordenó el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán para recuperar el rumbo de una guerra que ya dura ocho años. Se espera que otros 7.000 soldados de la OTAN lleguen en el verano boreal para sumarse a los 113.000 efectivos internacionales ya estacionados en el país.

La operación estará liderada por tropas afganas, lo que supone la mayor prueba para las fuerzas locales de cara a la plena asunción de competencias en materia de seguridad prevista para los próximos cinco años.

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