El líder de la CGT lo excluyó del armado de listas internas de Camioneros. Dicen que ya no sabe cómo manejarlo porque carece de habilidad política y embiste todo el tiempo.
Allegados a Pablo reconocieron a PERFIL esta semana que el hijo mayor de Moyano está “peleado” con su padre porque se siente desplazado en el armado de la lista de la cúpula camionera que se presentará para las elecciones internas del gremio. Si bien la lista “15 de Diciembre” no tiene competencia real en la interna del Sindicato de Camioneros, esta vez “Hugo no le dio participación a Pablo en el armado de la lista de autoridades”, que se renovarán el 18 y 19 de septiembre.
Si bien el hijo mayor de Moyano seguirá siendo el secretario adjunto del gremio que lidera su padre, Hugo quiere “correrle” a dirigentes del grupo de los “jóvenes”, aliados clave de Pablo. Esta semana, en Camioneros hablaban de Paulo Héctor Villegas, un dirigente de 45 años cercano a Pablo que ocupa un cargo clave en el gremio: secretario tesorero.
“Uno de los principales problemas de Hugo es Pablo. No sabe manejarlo, se le va de las manos”, cuenta un asesor del gremio. Pero esta vez el padre puso los límites.
El sindicato más poderoso del país es disputado por dos sectores que hacen esfuerzos por mantenerse unidos, como contó PERFIL el domingo pasado. “En Camioneros conviven dos generaciones que se disputan el manejo del gremio: los que vienen de acompañar a Moyano desde hace treinta años, y los jóvenes, que ingresaron de la mano de Pablo. Los viejos no quieren que los más chicos manejen el gremio y los jóvenes, con Pablo a la cabeza, quieren quedarse con la conducción”, contó un miembro del sindicato.
Pablo Moyano quedó a cargo del gremio cuando su padre asumió en la CGT y desde entonces su nivel de exposición creció, especialmente desde 2005, y llegó a convertirse en el segundo referente nacional de Camioneros. Pero algunos dirigentes creen que ese puesto le corresponde a otro camionero. Así también lo prefieren funcionarios y empresarios del transporte. “Pablo es violento, insulta a los funcionarios y empresarios. Preferimos hablar con Omar”, agregó un hombre del negocio. Se refieren a Omar “Manguera” Pérez, secretario de Políticas de Transporte del gremio.
“No hubo cambios. La lista de autoridades sigue siendo la misma”, contradijo, escueto, un miembro del Secretariado Nacional de Camioneros ante la consulta de PERFIL. No se trata precisamente de un dirigente del riñón de Pablo, sino todo lo contrario. Pero en el sindicato evitan que se filtren las contradicciones internas.
Nueva etapa. “La muerte de su esposa –en diciembre– cambió la situación de Pablo. Pasa menos horas en el gremio, cuando antes se dedicaba permanentemente. Ahora está más tiempo con los hijos, valora otras cosas, más allá del sindicalismo y las peleas políticas. Pero que Hugo le quitara participación en el armado de las listas le hizo muy mal”, contó a este diario un allegado a Pablo.
El 17 de diciembre, su segunda esposa, Patricia Villares, falleció en el Sanatorio 15 de Diciembre, centro de emergencia de la Obra Social de Camioneros en la localidad bonaerense de Avellaneda. Tenían un hijo en común. El entorno de Moyano jamás aclaró las causas de su muerte, pero allegados a la familia hablan de dos versiones: que la mujer habría muerto por una infección intrahospitalaria luego de someterse a una cirugía estética, o qué había chocado con su auto el día anterior a su muerte, salió ilesa, pero uno de sus hijo tuvo que ser internado. Pocas horas después, se descompuso y falleció.
Villares era una mujer de confianza de Moyano padre. Trabajaba en la tesorería del Camioneros desde hacía años y era un factor de contención para Pablo. El hijo pródigo tomó un avión esta semana para viajar a Brasil, donde Independiente, su equipo favorito, jugó el miércoles contra el Inter de Puerto Alegre. Mientras tanto, la embestida de su padre para frenar el poder de su sector en el gremio suma frustraciones en un año trágico en la vida de Pablo


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