No hubo víctimas entre los argentinos

Alrededor de 4500 viven en la isla
El potente terremoto que sacudió ayer a Japón también sembró el pánico entre los cerca de 4500 residentes argentinos en la isla.

En las primeras horas luego del desastre, Adrián de la Rosa, que al momento del sismo se encontraba en la ciudad de Kobe por razones laborales, reportó como desaparecidos a su esposa, Alejandra Sato, y a sus hijos, Angelina (9 años) y Valentino (6), que estaban a 1000 kilómetros de Kobe y a sólo 18 de Sendai, la zona más afectada.

Finalmente, los familiares de De la Rosa fueron ubicados en un refugio de la ciudad en la que residen. "Esto parece una guerra, es algo ilógico. Vi puentes derribados, incendios, autos volcados. Es una cosa ilógica, es un campo de batalla y el enemigo es la naturaleza", dijo, aún conmocionado, De la Rosa.

Por su parte, el embajador argentino en Japón, Raúl Dejean Rodríguez, aseguró que no se registraron heridos entre los argentinos residentes en el país a raíz del terremoto. "Tenemos la tranquilidad de que, hasta el momento, las autoridades locales no se comunicaron para informar de algún tipo de heridos de nacionalidad argentina", afirmó Dejean.

El diplomático explicó que en la zona en la que se produjo el sismo, en la costa nordeste, no reside la mayoría de los argentinos, sino que "están más en la zona de Tokio y Osaka, hacia el Sur".

El embajador también informó que el edificio de la embajada no sufrió consecuencias y que no se produjo "ningún tipo de daño" para quienes trabajan allí.

María Mozzo, una argentina que vive en Tokio, dijo que lo que pasó ayer "fue algo muy difícil de expresar". "Sentí mucho miedo. Estaba volviendo a mi casa caminando cuando todo se sacudió con mucho ruido, como si llegara un huracán en los primeros segundos. Después fue como si el mundo se fuera a terminar, algo que nadie puede controlar. No podía mantenerme en pie. Sólo me agaché cerca de un edificio nuevo, que era lo más seguro, siempre mirando hacia arriba para controlar que nada me cayera encima", relató Mozzo.

Otro argentino, Julián Moneta, que trabaja en un edifico del centro de la capital japonesa, contó que en los tres años que lleva en el país sintió varios terremotos, pero ninguno como el de ayer.

"Empezó con un par de saltos verticales, a las 14.46, que detonaron el sistema de alarma del edificio. El resto fueron sacudones horizontales muy fuertes -dijo Moneta-. Usualmente, los japoneses que trabajan conmigo siguen en lo suyo durante los terremotos. Por primera vez los vi tirarse debajo de los escritorios."

Por otra parte, el gobierno argentino ofreció a Japón el envío de personal especializado en situaciones de emergencia, coordinado por los cascos blancos, para colaborar en las tareas de asistencia a los damnificados por el terremoto. En una carta dirigida al primer ministro Naoto Kan, la presidenta Cristina Kirchner expresó "todo el afecto y la solidaridad" de la Argentina a Japón.

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