Los bloques no lograron convencerse y está cada vez más tirante la puja por la Súper Liga. Los dirigentes no dieron explicaciones. Solo habló ante los medios el vocero Cherquis Bialo y trató de relativizar las diferencias. “Hoy tenemos quorum y tenemos liga”, dijo.
Nada por aquí y nada por allá. No hubo acuerdo entre los dirigentes y las dos posturas siguen cada vez más enfrentadas. Los impulsores de la nueva Liga intentaron convencer al resto de convocar a una asamblea extraordinaria para el 19 de junio y aprobar allí el nuevo formato. Mientras que quienes se oponen a las modificaciones pretendían realizar la votación el 30 de junio, junto con la elección del presidente de la AFA. En ese escenario, ninguno de los dos sectores quiso ceder y el clima de quiebre sigue más latente que nunca.
El mejor resumen de la división que existe lo dio Daniel Angelici, el principal referente de la nueva Liga, que se fue del recinto enojado y convencido de que podrán llevar a cabo las modificaciones que pretenden, con o sin el aval del resto. "La Súper Liga se va a jugar con 14 equipos o con los que estén. De ustedes depende si se quieren sumar", tiró el presidente de Boca.
En paralelo, el único que habló ante los medios de prensa fue el vocero Ernesto Cherquis Bialo, con un discurso conciliador que intentó relativizar los cortocircuitos.“Quiero informarles que el ascenso ha dado asentimiento a la creación de la liga del fútbol argentino.El segundo aspecto es que hay que fijar la fecha para discutir el cómo, el modelo, el diseño de la liga, con lo cual hay un tiempo para decidir. Habrá que convocar a una asamblea a tal efecto”, comunicó tras la reunión de Comité Ejecutivo.
Y siguió con una explicación que parece no encajar con el ambiente que se papó en Ezeiza: "Hoy tenemos quórum y tenemos liga”.
La historia sigue muy tirante y la bomba siempre parece a punto de explotar.
Los dirigentes se volvieron a ver las caras en el Complejo 2 del predio que la casa madre del fútbol argentino posee en Ezeiza. El cónclave esta vez fue más numeroso que el lunes, con amplia presencia de los dos bandos. De un lado, los impulsores de la nueva Liga, con Boca, River, Racing y San Lorenzo a la cabeza, como portavoces. Del otro, los equipos menos poderosos y gran parte del ascenso, liderados por Hugo Moyano, el pope de Independiente, y Claudio "Chiqui" Tapia, titular de Barracas Central y yerno del Secretario General de la CGT Azopardo.
Antes de comenzar la sesión, hubo una negociación interna, entre los integrantes de la mesa chica: Daniel Angelici, Luis Segura, Chiqui Tapia y Víctor Blanco trataron de llegar a un acuerdo y así llevar una idea común a la reunión con el resto de los representantes. Los que impulsan la nueva Liga buscaban alcanzar los 33 votos que se precisan para llamar a una asamblea extraordinaria y allí tratar la modificación del estatuto para la instalación del nuevo formato.
Minutos después de las 19 comenzó la reunión de Comité propiamente dicha. Y allí la discusión central fue cuándo se llevaría a cabo esa asamblea extraordinaria para decidir si hay cambios o no en los campeonatos. Los que se encolumnaban detrás de Angelici pretendían hacerla el 9 de junio mientras que Chiqui Tapia y los suyos querían votar el 30 de junio, fecha prevista además para la elección del presidente de la entidad.
Pero no hubo caso. Ninguna de las dos posturas llegó a los 33 votos necesarios (había 36 dirigentes). Y todo volvió a enredarse. Más allá de las palabras de Cherquis, los dirigentes se retiraron del predio divididos, quebrados, en un laberinto que no encuentra la salida.
Este fue un capítulo más de una novela que el lunes por la noche tuvo una noche turbulenta cuando los presidentes de Boca, River, San Lorenzo y Racing tenían decidido presentar su renuncia a la AFA. Ese incidente terminó de forjar la grieta entre los dirigentes. Es más, los impulsores de la nueva Liga deslizaron la chance de dejar acéfala a la Asociación y generar un terreno propicio para que el Gobierno Nacional, principal socio de la AFA, pueda designar a un interventor por decisión de la Inspección General de Justicia. Se sabe que las intervenciones no encajan en el modelo que lleva adelante la FIFA y ese eventual escenario encendía la alarma, por si fuera poco, en torno a la participación de equipos argentinos (incluida la Selección) en eventos organizados por organismos internacionales.



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