Simpatizantes del gobierno amenazaron a las Damas de Blanco
"Hoy [por ayer] se cumplen siete años del encarcelamiento injusto de nuestros familiares. Hoy [por ayer] comenzó la Primavera Negra del 2003", dijo Laura Pollán, la líder del grupo, en referencia a la redada que determinó el arresto de 75 disidentes el 18 de marzo de 2003.
"Pedimos la libertad para nuestros esposos´´, dijo Bertha Soler, una de las Damas de Blanco, casada con Angel Moya, que cumple una condena a prisión de 20 años.
"Son siete años de dolor, de sufrimiento. Ellos [los disidentes presos] son luchadores pacíficos´´, indicó Tania Montoya, que acompañó a las damas y cuyo esposo, Raumel Vinajera, también es un preso político, aunque no integra el grupo de los 75 que fueron sentenciados en 2003 por los tribunales bajo cargos de traicionar a la patria para destruir a la revolución.
Rápidamente fueron rodeadas por centenares de hombres y mujeres que las siguieron por más de dos kilómetros dando vivas a Fidel y Raúl Castro, pero, a diferencia de la víspera, la marcha no fue interrumpida por las autoridades.
Tanto las Damas de Blanco como los activistas revolucionarios caminaron por unos 90 minutos por arterias principales y muy turísticas de las capital. "Fue Fidel en el 59 que nos dio los verdaderos derechos humanos. Claro que no estoy con estas agentes apátridas", dijo Evelio Provenza, que venía de comprar alimentos y se encontró de frente con la marcha en la calle.
Las mujeres caminaron gritando "¡Libertad!", ante cientos de curiosos que se agolpaban en las esquinas y miraban desde los balcones. Nadie se sumó a la marcha ni expresó abiertamente apoyo. Policías vestidos de civil formaron un cordón alrededor de las Damas de Blanco para contener a los simpatizantes comunistas, que abucheaban a las disidentes y coreaban: "¡Esta calle es de Fidel!", "¡Abajo las mercenarias!", "¡Que se vayan del país!".
"Estoy aquí porque apoyo la revolución cubana y porque estoy con Fidel. Esto es una provocación", dijo Irma Prado, una maestra de 75 años, que intentaba mantener el paso de las Damas de Blanco.
El aniversario de la Primavera Negra coincide con un aumento de las críticas internacionales a La Habana por la reciente muerte del prisionero Orlando Zapata, después de una huelga de hambre. Otro disidente, Guillermo Fariñas, realiza ahora una protesta similar, pero ya fue ingresado en terapia intensiva y se le suministra alimentación intravenosa.
La televisión oficial cubana dedicó anteayer dos horas del programa Mesa r edonda a la situación creada tanto por los ayunos como por las marchas de las mujeres, y denunció una "campaña" contra la isla, orquestada por Estados Unidos y la derecha europea. Por su parte, el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional pidió a Raúl Castro que detenga el acoso contra las Damas de Blanco, revise su legislación represiva y libere a los presos políticos.

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