Desde el lunes, los médicos autoconvocados extremaron las medidas de fuerza: cerraron las puertas de los hospitales y sólo atienden las urgencias extremas.
Los trabajadores del Hospital de Niños se concentraron ayer frente a la guardia del nosocomio; el único lugar con las puertas abiertas.
Cumpliendo con lo prometido, los galenos autoconvocados decidieron reducir la atención satinaría en los principales hospitales de la provincia, cerrando las puertas y atendiendo únicamente a pacientes de urgencia extrema. A raíz de esto, todas las cirugías programadas están suspendidas por tiempo indeterminado, mientras que las guardias, aunque permanecen abiertas, no cuentan con el personal necesario para funcionar de manera eficiente.
“Las medidas comenzaron a afectar a las áreas más críticas, como guardias, salas de terapia intensiva y unidades coronarias. Además, en algunos centros sanitarios, como el de Niños, Padilla, Centro de Salud y Avellaneda, se resolvió el cierre de las puertas principales de acceso”, precisó Adriana Bueno, secretaria general del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (SITAS). “Nosotros lo habíamos advertido antes del fin de semana, si llegaba a haber un solo médico herido o agredido inmediatamente paralizábamos todos los nosocomios”, dijo justificando la medida.
A su vez, los trabajadores de la salud capitalinos mantienen asambleas diarias en sus respectivos lugares de trabajo. Idéntica situación se presenta en el Interior, en los hospitales de Leales y de Concepción, donde solamente se atienden las guardias. En tanto que desde ayer se sumaron a la medida de protesta los centros asistenciales de Ranchillos, Trancas, Aguilares y Simoca.
Bueno también ratificó que mañana, a partir de las 20, volverán a marchar a Plaza Independencia para repudiar “los actos de violencia que sufrimos el pasado 9 de Julio”.
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