En la provincia se calcula que hay más de 400 mil fumadores pero ningún centro de atención a personas adictas. El mes próximo se realizará un curso para la capacitación y entrenamiento de agentes sanitarios para atender casos en los nosocomios.
El cigarrillo genera entonces un enorme costo en vidas humanas, pero también representa un factor de riesgo para seis de las primeras ocho causas de muerte en el mundo, como son las enfermedades isquémica cardíaca y cerebrovascular, afecciones pulmonares obstructivas crónicas, tuberculosis, cáncer de pulmón e infecciones respiratorias bajas, entre otras patologías.
En Entre Ríos se calcula que hay más 400 mil fumadores, es decir, un tercio de la población general. Si bien la provincia no tiene centros de atención gratuita para aquellas personas que buscan dejar esa adicción, a partir de agosto comenzará un plan de capacitación para profesionales de la salud que concluirá con la conformación de unidades de tratamiento en los hospitales públicos provinciales.
En agosto año 2008 la Legislatura sancionó la Ley número 9.862 que consagra a Entre Ríos como una provincia libre de humo de tabaco. El artículo 7º de la norma prevé que el Ministerio de Salud deberá “ofrecer programas de asistencia gratuita para las personas adictas al tabaco, interesadas en dejar de fumar, facilitando su rehabilitación” y el precepto queda ratificado en el artículo 9º, que obliga a la cartera sanitaria a “ofrecer programas con métodos eficaces para dejar de fumar, los cuales estarán disponibles para la población en forma gratuita en el sistema de salud”.
En ese marco se inscribe el plan de capacitación de profesionales de la salud y la apertura de los consultorios de cesación tabáquica, que estarán conformados por equipos interdisciplinarios conformados por clínicos, neumonólogos, psiquiatras y psicólogos, que asistirán a los pacientes en forma individual y grupal.
De todas maneras, para poder avanzar en el efectivo cumplimiento de la ley antitabaco será esencial la cooperación entre las autoridades provinciales y los municipios, ya que el Ministerio de Salud podrá delegar algunas de sus atribuciones, sobre todo para las evaluaciones a nivel territorial, como son los controles en bares, restaurantes y dependencias públicas.
Tratamiento. En agosto se realizará en la provincia un curso para la capacitación y entrenamiento del personal del área de salud para tratar el tabaquismo, que dictarán especialistas a nivel nacional e internacional en la materia.
“Las unidades o consultorios de prevención y cesación tabáquica deben estar conducidos por profesionales especializados en el tema porque no cualquiera está en condiciones de tratar el tabaquismo”, explicó Luis Larrateguy, coordinador para la prevención de enfermedades crónicas no trasmisibles de la provincia.
Larrateguy es un reconocido neumonólogo y admite que “la concientización contra el tabaquismo es un trabajo que lleva muchos años de educación y requiere del compromiso de todos. Las leyes implementadas de facto no sirven y la población debe asumir que no se trata de una norma contra los fumadores sino contra el tabaquismo”.
En ese sentido, el profesional detalló que “el tratamiento tiene varias instancias: la primera es la que se llama de intervención mínima o breve, que implica que cualquier profesional de la salud, cuando reciba una consulta, debe preguntar a su paciente si fuma y ante una respuesta afirmativa debe darle información sobre el daño que provoca el cigarrillo y sugerirle que lo deje. Está probado que con esa información se logra que el 5% de los fumadores deje el cigarrillo”, enfatizó a EL DIARIO.
El profesional apuntó que “en la mayoría de los casos no es necesario hacer un tratamiento con fármacos para dejar de fumar; solo un pequeño porcentaje de fumadores necesita un procedimiento ultraespecializado”.
“La duración del tratamiento depende del nivel de adicción a la nicotina que tenga el paciente y para eso hay que hacer test y evaluaciones previas, pero se requiere entre uno y seis meses o hasta un año para dejar de fumar; y recién se puede decir que una persona ha cesado en el tabaquismo después de pasado un año. De todas maneras, hay que aclarar que en todos los casos, la voluntad del paciente es prioritaria; sin decisión para dejar de fumar no hay tratamiento efectivo”, sentenció Larrateguy.
Algunos números
El tabaquismo es una adicción doble: farmacológica, por el nivel de adicción que genera la nicotina; y psicológica, por el hábito de fumar, que está mantenido y acrecentado por las compañías tabacaleras a través de la publicidad”. La definición de Luis Larrateguy sirve para ubicar en contexto las estadísticas sobre el tabaquismo.
Alrededor de un tercio de la población general es fumadora, es decir, alrededor de 400 mil entrerrianos, teniendo en cuenta que la provincia tiene 1.236.300 habitantes, según el último censo nacional de población.
Sin embargo, el número crece en la población de adolescentes: fuma entre un 36% y 40% de quienes tienen entre 13 y 18 años.
La edad de inicio de los fumadores se ubica alrededor de los 10 años. Un estudio realizado en una escuela de Paraná demuestra que el 4,5% de los alumnos de quinto grado son fumadores habituales, mientras que cuando subía al segundo año de la escuela secundaria el número trepaba al 20%. En el caso de los fumadores ocasionales, los números crecían al 10% entre los niños de 10 años y al 40% para los chicos de 14 años.
“Estos datos demuestran la importancia de contar con una ley antitabaco, pero fundamentalmente nos obligan a actuar en educación y atención primaria, por eso uno de los objetivos es comenzar a trabajar en la prevención del tabaquismo primario, para que los niños y adolescentes no empiecen a fumar”, sentenció Larrateguy.
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