Con Hospitales arruinados; la seguridad violada; las cuentas sin cerrar ¿Agoniza el modelo de Ríos?

En realidad resultaría difícil definir el modelo de Fabiana Ríos, nacido con la pretensión de ser popular pero que se convirtió en sectario, discriminatorio; excluyente; obeso; desarticulado; y opresivo.
La crisis de la Salud Pública; la degradación de la economía; la fuga de cuatro peligrosos asesinos; la presión tributaria; la obra pública semi paralizada; las deudas a los Municipios y la falta de rumbo dan la sensación de que, a menos de un año de iniciar su segundo período, la gestión de Ríos esta hecha jirones.

Los ciudadanos de Tierra del Fuego se enfrentan, por estas horas, a una realidad compleja. Incrédulos ante el largo carreteo que ha dado la administración de Fabiana Ríos, a pesar del viento de cola que le dio la Nación, y que aún no ha logrado despegar.

Beneficiaria de una época de bonanza para el país en general, y la industria de Tierra del Fuego en particular, Ríos no pudo aprovechar las virtudes del modelo kirchnerista.

Mientras el modelo nacional trata de sobrevivir a sus propios errores y a la crisis internacional que la acosa, y la presidenta trata de superar el temporal. En Tierra del Fuego el agua ya comenzó a filtrarse.

La crisis de la Salud Pública, de la seguridad; las cuentas públicas, las deudas a los Municipios, y demás problemas, vuelven a dejar en evidencia la falta de “un equipo”; de un plan; o un rumbo. Incluso hasta el legislador de la ¿oposición?, Pablo Blanco lo reconoció públicamente cuando se quejó de “ser el único que da explicaciones” dado que los funcionarios de las diferents áreas del Gobierno de la provincia, brillan por su ausencia.

El agua, sin embargo, aún no ha llegado al cuello. Ríos cuenta con varios factores a su favor. Una oposición displicente; un peronismo fraccionado; un Frente de la Victoria inocuo con tres legisladores y una diputada que aún no definen su afiliación; ni su pertenencia; con una sociedad desinteresada y una tarifaria que sirve de faro en medio de la tormenta; la luz que alarga las horas.

La suerte de Ríos se decide en la legislatura. El MoPoF; la UCR; y dos peronistas se repartirán, entrre otras cosas, los deberes que reprobaron los funcionarios de la gobernadora.

Tienen que resolver, y quizás pagar algún costo político, de la crisis en el IPAUSS; aumentar la presión impositiva sobre el sector privado; desarmar el patético presupuesto presentado por el Gobierno y redactar uno creíble; pedir explicaciones y sugerir alguna solución para las bochornosas fugas de peligrosos delincuentes. Aunque ya se le escapó de las manos atajar la crisis en la Salud Pública dónde la legislatura no tuvo un buen desempeño en la interpelación a la ex ministra Grieco y aún no aprueba ninguna medida de financiamiento que permita esperanzarse con hospitales públicos con el brillo de otras épocas.

Este coctel de temas pendientes son el producto de casi cinco años de gestión con un modelo que pretendió ser popular y terminó siendo sectario porque solo gobernó para el empleado público tratando de no pagar ningún costo político, no con despidos sino optimizando el recurso humano, minimizando la fuga de salarios con superposición de cargos y un alto indice de ausentismo.

Un modelo que pretendió ser popular y se convirtió en discriminatorio porque le impidió, a los sectores de menos recursos, contar con servicios eficientes en salud y educación, incluso en Ushuaia no resolvió el problema del agua.

Fue un modelo excluyente porque siguen sin poder vivir en condiciones dignas miles y miles de familizas que debieron usurpar para poder tener una vivienda que en nada se acerca a la dignididad, sin servicios básicos (aunque en este punto cuenta con una alta complicidad por parte de los Municipios);

Es un modelo desarticulado porque no define el rumbo, no se sabe a dónde va, que quiere, no hay un proyecto; un plan; una meta.

Y es un modelo opresivo porque sin usar la fuerza, apela a todos los recursos jurídicos posibles para ganarse la subsistencia, lo hace con los Municipios y la creciente deuda en coparticipación (le debe 60 millones a Río Grande y 50 millones a Ushuaia); lo hace con los enfermeros y profesionales del hospital cuando el Ministerio de Trabajo les exige trabajar las horas extras diciendo que no son extras; desprecia la obligatoriedad de usar los fondos específicos para los fines creados y los desvía para pagar sueldos; y lo hará con los contribuyentes y el sector privado cuando se sanciones la tarifaria para seguir sosteniendo un estado gordo al que le cuesta moverse,

En fin, es un modelo en constante desviación que en nada se parece a los enunciados de hace cinco años.

Así y todo, la administración de Ríos no agoniza. Seguramente esta en terapia, pero aún le quedan algunos órganos (Legislatura; Municipio y justicia) que le funcionan, y la van a mantener, controlada.

Comentá la nota