Unos 40.000 afiliados aún esperan solución. Se cumple una semana de la medida en Viedma
La obra social provincial registra unos 40 mil afiliados en la zona Atlántica y Capresa suspendió esa atención argumentando atraso en el pago. Aún así, el detonante del conflicto fue la implementación de un convenio de traumatología y de prótesis que la Junta de Administración del Ipross cuestionó en su ejecución, incluso dispuso su auditoría.
Esas prestaciones sanatoriales fueron absorbidas por el hospital de Viedma, pero con los días, la demanda se incrementó y el Zatti ya tiene problemas para su plena cobertura. Además, el PAMI tiene cortado el servicio de diagnóstico por imágenes y esos pacientes también recurren al sistema público.
Ayer, en diálogo con "Río Negro", el jefe de Servicios, Alejandro Marengo, a cargo de la dirección del Zatti, negó que la atención haya colapsado pero admitió que el aumento hasta el momento es importante.
No obstante, otras voces hospitalarias aseguran que de mantenerse estas condiciones, el nosocomio viedmense será superado por la situación con el agravante que es este sistema público el que debe afrontar los gastos que genera este incremento.
Además de la atención en la guardia, los partos y cesáreas fueron las primeras prácticas en las que se advirtió el aumento de la demanda.
Los afiliados al Ipross, producto del corte de prestaciones, deben abonar en efectivo la totalidad de la práctica en el privado que rondaría entre los 4.000 y 5.000 pesos, en el caso de un parto. En cambio en el hospital es gratuito.
Hasta anoche, pocas posibilidades existían para la inmediata restitución de las prestaciones por parte de Capresa. En principio, el Ipross salió a "agradecer al Zatti, AMVI, FIDUS, Colegio Médico y prestadores individuales por su invalorable esfuerzo" y recordaron que "sólo deben abonar un bono de 4 pesos" para las consultas médicas, advirtiendo a los afiliados que "no permitan" que se les cobre plus.
Por su parte, el hospital Zatti le factura al Ipross por las prestaciones a sus afiliados, pero siempre se cuestionó porque ese reconocimiento es varias veces inferior de lo que le paga al privado.
La suba de la demanda complica especialmente la atención hospitalaria porque se produce en una época complicada tradicionalmente para la salud de los sectores más vulnerables.
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