Lo adelantó la directora adjunta del establecimiento, Cristina Tejo, quien dijo que el servicio permitirá ahorrar los 900 pesos que como mínimo exige el pago de esos estudios en una institución privada.
Así se lo adelantó a Democracia la directora adjunta del centro de salud, Cristina Tejo, quien explicó que la demora para poner en marcha el servicio se debió a cuestiones técnicas, dado que la empresa proveedora del equipamiento demoró en enviar a los operarios encargados de capacitar a quienes trabajarán con esa herramienta.
“Se está terminando de sincronizar todo lo concerniente a la parte técnica del aparato, así que yo pienso que dentro de quince o veinte días va a estar funcionando”, estimó la número dos del nosocomio juninense.
Tejo recordó que el resonador les fue entregado en febrero, pero faltaba terminar la construcción del lugar donde iba a ser instalado y que después la gente de Siemens –firma a la que le fue adquirido el aparato- viniera a Junín para brindar las instrucciones de uso. “Lo que demoró las cosas fue esperar la disponibilidad de tiempo de los operarios de la empresa, que no vino en tiempo y forma para coordinar y poner el equipo a punto”, aclaró la funcionaria hospitalaria.
Con esto, asoma una luz en medio de la incertidumbre que se había generado en torno a la inauguración formal del dispositivo.
A su vez, Tejo explicó que el hecho de que el resonador comience a andar en la institución de avenida De la Sota implica un achicamiento de gastos tanto para la persona que, ante la falta del servicio en el Hospital, tiene la posibilidad de pagarse los estudios en un centro privado, y también para el Hospital, ya que cuando uno de los pacientes internados en ese lugar necesita ese tipo de análisis son enviados a otro centro asistencial y el gasto corre por cuenta del “Abraham Piñeyro”.
“Hoy, el costo de un estudio es del orden de los 900 pesos. Pero aparte de esos casos, hay que tener en cuenta a las personas que no pueden costear semejante gasto”, explicó Cristina Tejo.
Polémica
En medio de las indefiniciones, el tema había generado controversias en el seno de la entidad médica, puesto que Adrián Pérez, encargado del área de Radiología, denunció la existencia de manos negras que impedían avanzar en el uso del aparato.
“El tema del resonador lo vengo sufriendo personalmente, se demoró un año la instalación del resonador, estaba toda la plata depositada, un millón y medio en la caja de ahorro de la cooperadora del hospital y alegremente ese plata durmió en la caja de ahorro hasta que, por presiones nuestras, se inició la obra. Terminaron de construir esto y, sospechosamente, se sigue atrasando. Tengo una alta sospecha sobre para quién están trabajando para que esto no se ponga en marcha, porque cada día que no funciona es dinero que va a parar a otros céntricos de nuestra ciudad o de la zona, siguen trabajando para la medicina privada, para la corporación, acá hay manos negras”, opinó Pérez semanas atrás.
Por otro lado, cabe destacar que hasta el momento los pacientes sin obra social que deben realizarse estos estudios, se ven obligados a trasladarse a La Plata o Capital Federal, o bien a pagar unos mil pesos en las instituciones privadas de la ciudad que ya cuentan con el aparato.
Un equipo “abierto”
Se trata de un equipo abierto, con lo que se evitará los problemas de claustrofobia que pueden tener algunos pacientes, da mayor confort y, por otra parte, permitirá hacer mayor variedad de exámenes, tales como angioresonancias, colangioresonancias, columnas completas, abdómenes, oídos y pequeñas.
De esta manera, el resonador traerá importantes beneficios para quienes no tienen cobertura médica, hecho que constituye un enorme avance en materia sanitaria.
Además, el propio Hospital se verá beneficiado, ya que podrá rubricar convenios con distintas obras sociales y así tener una nueva fuente de financiación.


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