Nombramientos a dedo de familiares, amigos y parientes de gremialistas; aumentos encubiertos para elegidos; y hasta una cirugía plástica hecha a una amiga.
Así, aplicó inmediatamente la que habría sido su mágica fórmula para neutralizar los planteos gremiales. Nombró, en sus primeros 6 meses y a espaldas del Ministerio de Salud, en más de 50 nuevos cargos a sus propios parientes y amigos, además de familiares de gremialistas. No faltaron un cargo para la mujer a quien, en una increible falta de criterio, la puso a frente del área de Recursos Humanos; y otra designación para la hija (tal como se detalla en la lista adjunta).
De esa manera, habría aumentado el gasto en personal del Hospital, en aproximadamente 3 millones de pesos al año; sin mejorar ningún indicador sanitario, ni las condiciones laborales de los empleados de planta, ni la calidad de atención. De hecho, con medio centenar más de personas al servicio del nosocomio, aún hay servicios en los que se están dando turnos para dentro de 120 días.
Esta actitud generó una gran indignación en la mayoría de los empleados, técnicos y profesionales, pero no consigue mayor eco en los representantes gremiales (y sus familiares) que estarían muy cómodos y satisfechos con esta gestión; y vendrían aguantando callados las imposiciones del flamante Director. No obstante, ya comenzaron a aflorar algunos puntos de conflictos en diferentes medios de comunicación y con protagonistas de las distintas áreas.
Pero lo que sin dudas, terminó de hacer explotar la bomba interna fueron las últimas 2 gotas que rebalsaron el vaso y colmaron la paciencia de todos.
Con total impunidad, el viernes 15/3/13 por la tarde, se habría realizado una cirugía plástica de “lifting” a una amiga del Dr. Moreno (todo a cargo del Estado, o sea todos nosotros), a espaldas de la Directora médica y del jefe de quirófanos, falseando datos en la documentación, para que el Hospital cubriera todos los gastos.
La otra gota fue la presentación de los indicadores sanitarios, que dejaron claro que con ese aumento del gasto de 3 millones de pesos y la incorporación de más de 50 agentes, no mejoraron nada más que el poder adquisitivo de los beneficiados por los nuevos cargos y los aumentos encubiertos. Como contraparte los indicadores harían gran honor a la mediocridad (apenas llegarían a 3.000 cirugías en 2012, con personal y equipamiento para superar largamente las 4.000 anuales).
Claro queda que, quien fuera sindicado como un gran ordenador, tendría como sistema acomodar a los que hacen ruido, y de esa manera hacer parecer que todo está en orden cuando no es así.
Lo que no tendría muy claro el Dr. Moreno, es que el Hospital Público debería estar al servicio de los carenciados para darles acceso a la mejor atención sanitaria posible; no para llenarlo de nombramientos políticos de gente sin capacidad, que a la larga terminan como planta permanente; ocupando espacios que deberían tener profesionales o agentes preparados. Eso sin contar que los recursos que destinó a un “lifting”(que no cubre ninguna prepaga), deberían ser utilizados para potenciar los objetivos centrales por los que se lo puso al frente de esta institución.

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