No tiene sala de rayos X, pediatría ni ginecología. Todo se deriva a Cafayate, a una hora de viaje. Dicen que tienen presupuesto asignado desde 2009 para las obras, pero hasta ahora no hay novedades.
“La situación no da para más, se cae todo y, aunque anunciaron la ampliación y remodelación del hospital, seguimos esperando desde 2009. Dicen que en unos meses empiezan las obras, está el presupuesto asignado, pero aquí no se ve ningún movimiento”, dijo Gloria Gamarra, gerente desde hace 4 años del centro asistencial de esta localidad del departamento San Carlos, en el Valle Calchaquí, a la que se llega por la ruta 40. Por la ruta a Cafayate, la separan de la capital salteña 261 kilómetros.
El edificio del hospital de la localidad es una casa donada hace más de 30 años, pero no para esos fines. Sin embargo, antes y ahora las sucesivas autoridades se las arreglaron para cubrir las necesidades médicas de una población de 2.460 personas. Dispone de ocho camas para internación, dos ambulancias, un odontólogo, dos médicos clínicos y una bioquímica. Además, tiene a su cargo los puestos sanitarios de Santa Rosa, Pucará, El Arremo y Río Grande.
Allí no hay ecógrafo, rayos X, pediatra ni ginecólogo. Todo se deriva a Cafayate, a una hora de viaje.
“No tiene sentido pedir ecógrafo si se nos cae el techo”, razonó Gamarra.
Por otra parte, en Angastaco, los agentes sanitarios llevan a las embarazadas a internarse dos meses antes del parto. “Algunas no quieren venir por tanto tiempo. Son situaciones difíciles, sobre todo con pacientes de los parajes de Jasimaná. Los remises están cobrando hasta 300 pesos”, contó una enfermera.
Ana Liendro, de 26 años, tuvo a su hija la semana pasada. Vive a tres horas de Cardones, cuatro horas de caminata desde el paraje Huasamayo, en Jasimaná. Desde Huasamayo al hospital de Angastaco hay otras cuatro horas en auto. Liendro no fue en ambulancia, la acercó un vecino de su comunidad. Llegó al hospital dos meses antes del parto, como la mayoría de las madres de la zona. Su hija nació sin complicaciones.
“En 15 días, si está bien, puede volver a su casa”, dijo la doctora. El hijo mayor de Ana, de 11 años, quedó a cargo de su madre en el campo.
“Se cubren todas las necesidades. No estamos cerca de lo ideal, pero vamos a ir mejorando. Acá todos tenemos que hacer de todo. Hacemos hasta donde llegamos y si no, derivamos; por supuesto que tratamos de que sea con el suficiente tiempo de antelación”, explicó Gamarra.
Las refacciones
La gerente comentó que está prevista la creación de una sala de ginecología y otra de pediatría. “Calculamos que vendrán con los médicos también. Antes, Cafayate mandaba especialistas todas las semanas, pero desde hace un año que ya no lo hace”, agregó. Desde Cafayate, la gerente sanitaria de ese hospital, Magdalena Balderrama, contó a El Tribuno que ya no hay especialistas que vayan a Angastaco; una pediatra se fue a Tucumán y un tocoginecólogo falleció.
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