Familiares rompieron la puerta de ingreso del sanatorio Fátima, ubicado sobre Víctor Vergani. Impidieron la salida y entrada de pacientes y trabajadores. Fue luego del fallecimiento de un joven de 29 años.
Tensión, gritos, golpes e insultos se vivieron tras la muerte de un joven de 29 años que estaba internado en la Clínica Fátima de Pilar.
El viernes pasado por la noche, cuando le comunicaron desde el sanatorio el fallecimiento del joven a sus familiares, estos rompieron la puerta de ingreso de ese sanatorio.
Además, intentaron ingresar al resto de las instalaciones ubicadas en la calle Víctor Vergani, a metros del hospital Sanguinetti, indignados por la noticia del fallecimiento del joven, mientras esperaban la hora de la visita para poder verlo.
En el lugar se hicieron presentes 15 patrulleros, en donde varios uniformados intentaron apaciguar los ánimos de la familia, quienes responsabilizarían a los profesionales del lugar por la muerte del joven.
Durante unas 6 horas, nadie pudo ni entrar ni salir de la clínica. Los familiares del fallecido cerraron el paso para los trabajadores y para aquellas personas que buscaban atención médica, aunque otras versiones indican que no se perjudicó la atención a ningún paciente y que sí se buscaban que "den la cara" los responsables del centro médico.
Finalmente la policía pudo convencer a la familia que se retire, tras llevarse el cuerpo del joven a la morgue y secuestrar la historia clínica.
El fallecido había ingresado dos semanas atrás para someterse a una cirugía en el hombro. Durante la operación habría sufrido una descompensación por causas que serán motivo de investigación, lo que obligó a los médicos a inducirle un coma farmacológico. Estuvo en la terapia de la clínica hasta la muerte durante la tarde noche del viernes, cuando sufrió un paro cardíaco.
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