Con la asunción de Juan Schiaretti como gobernador podrían llegar no sólo cambios en la Jefatura de la Policía, sino el Ministerio Público Fiscal.
El cambio de la cúpula en la Jefatura de la Policía es casi un hecho con el nuevo gobierno provincial.
El escándalo por la faltante de armas en el corazón de la Jefatura fue “la frutilla del postre” que le hacía falta a los próximos al futuro gobernador para decidir la renovación en la fuerza de seguridad.
A pesar del “lobby” realizado por el comisario general Julio César Suárez, el nuevo gobierno ya tendría el reemplazo.
Se trataría del comisario mayor Gerardo Vázquez, hoy a cargo del Departamento Protección a Testigos, un área que ha crecido y ha sido reconocida con sus intervenciones en los juicios por los hechos de lesa humanidad que se ventilan en los Tribunales Federales de Córdoba.
La actual cúpula policial, que asumió en diciembre de 2013 tras el autocuartelamiento de la fuerza, no logró el objetivo de fortalecer los lazos de confianza con la sociedad tras aquellos días negros.
Las razzias, la denuncia por coacción sobre Suárez contra un periodista, el creciente internismo en el edificio de la avenida Colón y la faltante de armas en el corazón propio de la Jefatura, fueron algunos elementos que hicieron vacilar al actual titular, que llega al final del año y su gestión, tratando de equilibrar las contrariedades.
Pero junto a los cambios en la Policía, también habría un cimbronazo en el Ministerio Público Fiscal.
La intención del nuevo gobierno provincial sería reemplazar al actual fiscal general Alejandro Moyano, nombrado por el gobernador José Manuel de la Sota pocas semanas después de que esclareciera la desaparición de Facundo Rivera Alegre, “El Rubio del Pasaje”, asesinado en una transacción de drogas y cuyos autores fueron condenados en la justicia provincial, en medio de un sin número de cuestionamientos a la instrucción.
En los pasillos tribunalicios y del Panal, donde ya se vive la transición y la salida del equipo delasotista, comentan que el fiscal general adjunto José Antonio Goméz Demmel podría ser el hombre fuerte del Ministerio Público con la llegada de Schiaretti.
El crecimiento, la iniciativa y el ímpetu de Gómez Demmel sería algunos de los elementos que lo favorecerían, además de ser un hombre del riñon schiaretista.
«Está bien visto, ha crecido mucho y es impulsor de varios cambios como el juicio exprés o ahora la futura renovación de las fiscalías de instrucción», comentan.
La falta de aciertos en algunas investigaciones y la poca comunicación interna con los fiscales, derivarían en la salida no sólo Moyano (podría volver a instrucción) sino también de otro fiscal general adjunto y hombre delasotista, Héctor David, sobre quien el nuevo gobierno tiene sus reservas a la hora de la continuidad.
En esa silla podría ser nombrada una mujer, más precisamente, una reconocida fiscal del fuero penal a la hora podrían designar la especial tarea de encaminar las políticas judiciales en materia de los casos de violencia de género.
Mientras los rumores crecen, los protagonistas mantienen el silencio a la espera de definiciones.


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