El jefe de Gobierno porteño dio definiciones sobre la gestión que encabezará en la Ciudad. Peatonalización, subte, manteros, y vivienda, entre otros ejes
Pocas sorpresas y profundización de la gestión de Mauricio Macri. En esas palabras podría definirse de lo que se espera de Horació Rodriguez Larreta al frente del gobierno porteño.
Aunque con la expectativa de resolver las históricas trabas heredadas de la Ciudad en materia de seguridad y transporte, que hasta ahora no pudieron ser saldadas por los cortocircuitos políticos de siempre entre Nación, Provincia y Capital. Luego de la victoria en los tres frentes, el macrismo cuenta con unas condiciones inmejorables para encarar las cuentas pendientes del área metropolitana.
Como se ha insistido en toda la campaña, la prioridad será el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad.
La tarea "titánica", definió Larreta, es fusionar la Superintendencia Metropolitana de la Federal con la Policía Metropolitana, que supondrá el arribo de 15 y 20 mil uniformados a la órbita porteña.
En dos entrevistas a los diarios La Nación y Clarín, el jefe de Gobierno porteño sostuvo que, a lo largo del proceso, se constituirá una misma institución, con "una sola tecnología y sistema de comunicaciones", en el que también "se empalmen los salarios y escalafones".
"Planteamos que el Gobierno nacional pase los efectivos con sus respectivos fondos, para que ni Nación ni Ciudad pierdan plata. La Constitución Nacional dice que toda transferencia de funciones debe estar acompañada de los fondos", afirmó.
"QUEREMOS DESESTIMULAR EL USO DE LOS AUTOS PARTICULARES"
Sin embargo, advirtió: "Hay que entender que no hay soluciones mágicas. Con el traspaso de la policía no se acaba el delito en la ciudad, pero estoy convencido de que es un muy buen primer paso". Además, planteó que "no debería haber cambios" en la prestación de seguridad de Gendarmería y Prefectura en la Ciudad, aunque a largo plazo "son fuerzas pensadas para otras funciones".
En materia de transporte, Rodríguez Larreta insistió en profundizar las políticas de peatonalización en zonas como Tribunales y otros barrios chicos, "como se hizo en el barrio chino".
"Hay un problema físico, que es una ciudad de un determinado tamaño a la que cada año le metés entre 80.000 y 100.000 autos". "No hay manera de que entren. Con lo cual, lo que queda es apostar al transporte público. Hay ciudades que esa pelea ya la perdieron, como San Pablo o ciudad de México", agregó.
En este sentido, planteó que se continuará con "el concepto general es llevar los colectivos a las avenidas" y "si hay ancho suficiente transformarlos en metrobuses, mejorar todo lo que podamos la frecuencia del subte".
"Queremos llegar a fin del año que viene con una frecuencia promedio un poquito debajo de los tres minutos, que es un buen standard internacional", planteó. "Todo en un proceso de desestímulo del auto particular en los lugares de alta densidad", concluyó.


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