Ahora son digitales y vendrán con noticias locales. Diez años atrasados.
Los primeros relojes aparecieron antes de 2001 –cuando se contrató a la empresa Meca para colocar el mobiliario urbano, entre el que se incluían las paradas de colectivos–. La experiencia terminó en denuncias cruzadas entre el municipio y la firma, por lo que la publicitaria Braver se hizo cargo de mantener la cartelería, y usar estas estructuras para avisos en la vía pública.
En un principio, Córdoba iba a tener 50 relojes eléctricos, con agujas y en un estructura rectangular. Finalmente, se habilitaron 34, pero nunca la “pasaron bien” porque atrasaban, adelantaban, eran atacados o les robaban las piezas internas.
Los nuevos “dueños del tiempo”, en cambio, son relojes digitales con números grandes de luces leds de color ámbar –similares a las que se usan en las autopistas–, y sin segunderos. Debajo tienen una segunda pantalla electrónica en la que hoy se puede leer: “Municipalidad de Córdoba, en marcha”.
Para esto, se utilizó el soporte existente, por lo que los relojes permanecerán en los mismos puestos que estuvieron desde hace 10 años.
De los 34 que quedaron en pie, algunos comenzaron a funcionar con las luces leds. Los digitales que están ya a prueban se ubican en bulevar Illia y Chacabuco; Plaza Colón; 25 de Mayo y Alvear; y Rafael Núñez y Gervasio Méndez.
El director de Control y Cartelería y Publicidad municipal, Eduardo Orge, dijo a Día a Día que se intimó a la empresa Braver, por lo que se consiguió que se cambiara el mecanismo de electrónica a digital, con avisos de información.
De acuerdo con lo explicado, de no cumplirse con el reacondicionamiento de todos los relojes digitales, se continuarán con las sanciones o posteriores multas para que se den las mejoras en el mobiliario, así en las paradas de los colectivos.
Durante la gestión de Kammerath, en plena crisis 2001, se dieron los primeros ataques a los relojes. Algunos fueron desapareciendo, como el que estaba en las intersecciones de Vélez Sarsfield y San Juan, cuando llegaron las obras por la fuente en frente de Patio Olmos. En las administraciones de Luis Juez y Daniel Giacomino también se denunciaron casos de que se robaban piezas de relojería, por lo que muy pocos funcionaban.


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