A 9 años del homicidio de Miguel Angel Latorraca, la causa que sigue sin resolverse

A 9 años del homicidio de Miguel Angel Latorraca, la causa que sigue sin resolverse
Sin detenidos, ni sospechosos, se cumplen 9 años del asesinato de Miguel Angel Latorraca, el jubilado de 71 años muerto a golpes en su casa ubicada en la calle Aristóbulo del Valle 25, en el barrio Prado Español.

A pesar del tiempo transcurrido, no hay detenidos ni sospechosos. Lo mataron a golpes en su casa durante un asalto y se especula que fue más de una persona, pero nada más. En su momento el entonces fiscal Marcelo Tuñón confió en que una herida (mordedura) oriente la pesquisa hacia los asesinos y corra el velo de un misterioso crimen. Pero todo quedó sin resolverse.

Lejos de las conjeturas, el ex titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 2, esperaba que los rastros extraídos de la mordedura sufrida por el jubilado en su espalda coincidan con algunos de los moldes que tomaron peritos odontológicos de distintas piezas dentales. Pero, el caso integra la lista de homicidios no resueltos.

El crimen

Su cabeza estaba entre dos macetas y presentaba un golpe. Los investigadores creen que el hombre trató de defenderse de los delincuentes y en el forcejeo habría recibido la mordedura.

La lesión se descubrió el mismo día del crimen durante la autopsia practicada en el cadáver.

La pesquisa no arrojó detenciones. El crimen del jubilado ocurrió a las 7.30 de la mañana del domingo 18 de enero de 2004. Al menos dos personas ingresaron en su casa y lo atacaron a golpes en el patio hasta matarlo. Una de las hipótesis que se evaluó en principio fue que los asaltantes buscaban una alta suma de dinero y no la encontraron.

El homicidio se sumó a una extensa lista de asesinatos aún no esclarecidos por la Justicia, que en su mayoría tuvieron como víctimas a ancianos.

Las presunciones

Otra especulación de los detectives fue que una persona conocida de Latorraca golpeó la puerta principal del frente para no despertar sospecha y asegurarse el ingreso a la casa. Ese dato fue confirmado por la ausencia de rastros de escalamiento en las paredes del patio de la vivienda y de violencia en las puertas.

Los peritos tampoco hallaron huellas dactilares en muebles y aparatos electrónicos.

Apenas se inició la investigación fueron entrevistados numerosos vecinos del barrio para saber si alguno de ellos había visto “movimientos y personas extrañas” en la casa del hombre. Pero nadie pudo aportar información concluyente.

Prado Español y

una lista trágica

Latorraca fue uno de los cinco ancianos asesinados en el barrio Prado Español. El presidente dela sociedad de fomento de ese amplio sector esbozó su recuerdo. Osvaldo Giapor dijo:

“Antes de ser el presidente de una sociedad de fomento, soy un vecino más dentro de Prado Español, con los mismos dolores, las mismas angustias que puede sentir cualquiera habitante de este barrio”, expresó el dirigente Osvaldo Giapor, diría amigo de todas las víctimas.

El fomentista, que es además presidente del Foro de Seguridad 1, recordó que “el crimen que más me dolió fue el de Miguel Latorraca por la amistad que nos unía. Otro caso impune que se pudo haber resuelto. La impunidad es un hecho muy malo para nosotros. Impunidad, digo, porque no se resolvió cuando ya parecía que estaba esclarecido. Pasó el tiempo y repito lo dicen muchos: la justicia lerda no es justicia”.

Pidiendo justicia

“Todavía en el barrio Prado Español estamos muy dolidos por los hechos que pasaron, y muy atentos para que no ocurran otros más. Porque el dolor de la gente es terrible, pero aunque digan que el miedo paraliza, a los vecinos no nos detiene. Estamos atento, sabemos de qué manera proceder frente a cualquier acontecimiento que ponga en peligro la vida. Pero ello no quita que cada vez que se cumple el aniversario de la muerte de algún vecino revivamos el mismo dolor que el sufrido el día de la tragedia. Acá tenemos cinco muertes sin esclarecer, cinco crímenes impunes, sin homicidas en la cárcel. Así, seguimos pidiendo justicia. Palabras que parecen se caen en el vacío”.

“Por eso, el aniversario me hace reflexionar varias cosas, y entre ellas, que el pueblo se comprometa un poco más a salir a la calle a pedir la verdadera justicia. Estoy resignado después de tantos años, pero me queda la esperanza de que la gente recapacite y piense: si todos juntos pedimos algo, tal vez algún político nos escuche”.

Otras 4 muertes

sin culpables

* 31 de agosto de 1997: Antonio Amilcar Rocha, de 68 años, fue asesinado entre la noche del sábado 30 y el domingo 31, en la casa que ocupaba en la calle Discépolo 521. El hombre dormía cuando fue golpeado en la cara y la cabeza con una pala. Un estudio de ADN determinó la identidad del presunto auto, aunque nunca fue detenido.

* 25 de noviembre de 2002: Joaquín González, de 78 años, murió durante un asalto en su casa de la calle Vázquez Diez 335, en el barrio Prado Español. Era jubilado y falleció de un paro cardiorrespiratorio, luego de ser maniatado por al menos tres delincuentes que sólo le robaron 6 pesos.

* 1º de junio de 1997: un llamado telefónico anónimo avisó a la Policía que había “una sombra agazapada” en la calle 12 de Octubre 613. Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron a José Marcantognini, de 64 años, con el rostro desfigurado. Murió horas después.

* 25 de marzo de 1996: Armando Orsi murió asfixiado por estrangulamiento y su cadáver apareció sobre la continuación de la calle Garibaldi, detrás del Parque Borchex. Estuvo desaparecido varios días. Los investigadores encontraron dinero en un charco de agua, cerca de donde apareció el cuerpo.

Varios casos se cometieron

entre sábado y domingo

Los crímenes de ancianos en Junín, que fueron varios casos, tuvieron un capítulo especial en uno de los libros escritos por el prestigioso especialista Raúl Osvaldo Torre, doctor (Ph D) en Policía Científica PW University (Los Ángeles USA); homicidios que causaron conmoción por su seguidilla. Incluso trabajó en lo que hace a la investigación criminal.

Se habla de perfiles criminales. Los casos generaron un amplio informe luego que el doctor Torres convocara a tres psiquiatras para opinar sobre los casos de Junín. Hubieron tres o cuatro que presentaron características que indicarían que se trataría de un mismo criminal.

En aquellos años tuvo un sospechoso un homicidio en Agustín Roca, que luego se suicidó. Curiosamente, después de esa circunstancia finalizaron los crímenes. Después, el triple crimen de los ancianos Villalba Ron, caso esclarecido, que obedecía a una intencionalidad exclusivamente económica.

Los psiquiatras convocados fueron los doctores Raffo, Casas y Silva, los que opinaron en igual sentido: la hipótesis de que el fin era la muerte, no había objetivos económicos de por medio como en los hechos que se comenten contra ancianos hoy en día en general. En esos de Junín lo central del criminal era la muerte por cómo se presentaban los cuadros.

Generalmente ocurrían entre sábado y domingo, eran ancianos que vivían solos, todos estaban jubilados y no tenían relación entre si. Los psiquiatras llegaron a la conclusión que probablemente el criminal tuviera un trastorno antisocial de la personalidad, o alguna enfermedad terminal que le hacía reaccionar eliminando a las personas de la tercera edad, a la que él nunca iba a llegar. Fue una hipótesis. Sólo eso.

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