Ante un centenar de amigos, vecinos y clientes de todas las épocas, en la mañana de hoy el Municipio le rindió homenaje a Armando Mathías D´Auría y su histórica peluquería, lugar que acaba de cumplir 45 años de existencia.
Ante los presentes, Armando expresó que “es un halago, me gusta mucho este reconocimiento. Son muchos recuerdos, mucha gente me viene a la mente”. Declarado hace unos años Vecino Ilustre, ahora su peluquería fue nombrada por el Municipio “Espacio de Interés Histórico-Cultural” a través de un decreto.
“Hay muchos clientes que ahora vienen con sus nietos”, afirmó el peluquero, que en diciembre cumplirá 70 años. En diálogo con El Diario, adelantó que –contra lo que se suponía- “me gustaría parar cuando la peluquería cumpla el medio siglo”.
Por su parte, el intendente Humberto Zúccaro, viejo amigo de Armando y su familia, expresó que “es bueno hablar como vecino más que como intendente”, afirmando que “toda persona de bien necesita que se le reconozca toda la labor que viene haciendo, y lo que hoy hacemos con Armando es reconocerlo como ser humano, profesional y vecino”.
El jefe comunal agregó que “de nada valdría el día de mañana colocar un cartel que diga ‘acá trabajó Armando’, las cosas hay que reconocerlas en vida”.
Luego de los discursos, ya en el interior de la peluquería se descubrió una placa recordatoria del homenaje. Además, la jornada se completó con el tango, a través de dos amigos de D´Auría, con el bandoneón de Aldo y la voz de Elsa Farjat.
Incansable
En diálogo con El Diario, donde es colaborador desde hace años aportando parte de su colección de fotos, Armando comentó que “me dieron varios premios, pero este me gustó mucho, estoy contento. Será que uno está más grande…”.
Además, la charla permitió derribar una supuesta verdad: Armando no es pilarense “al 100%”, ya que nació en Pueblo Italiano, una localidad del sur de Córdoba. También pasó por Adrogué antes de instalarse para siempre en la ciudad que lo hizo suyo.
Cinéfilo incurable, antes de los 10 años ya había sido extra en la película “Caballito criollo”, y recordó que “me robaba los afiches, juntaba todo lo que encontraba”. También desde chico conseguía pequeños trabajos en peluquerías del pueblo –como la de Don Morelli-, aunque sea barriendo, siempre mezclado en ese ambiente.
En casi medio siglo, por la peluquería Armando pasaron miles de vecinos de Pilar, incluido un pequeño Diego Torres que llegaba con su mamá, Lolita. Si bien desde un principio la peluquería estuvo decorada con cosas que Armando colecciona, a 45 años de su apertura afirmó que “todo esto fue hecho por el tiempo”.

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