Hombres invisibles en el Chaco: Bossio pone la lupa en la Anses de Sáenz Peña

H.G. Wells relata en su obra de ciencia ficción “El hombre invisible” que un científico descubre que si cambia el índice refractivo de una persona para coincidir exactamente con el aire y su cuerpo no absorbe ni refleja la luz, entonces no será visible. El hombre invisible se llama Griffin, quien logra llevar a cabo este proceso consigo mismo.
Hipólito Ruiz

Así, se suceden una serie de misteriosos robos en varias casas del pueblo en los que las víctimas no logran ver al ladrón. Una mañana los dueños del departamento donde alquilaba pasan por la habitación del extraño Griffin, y les entra la curiosidad cuando advierten que sus ropas están esparcidas por el suelo, pero no hay rastro alguno del forastero. Sin embargo, el mobiliario cobra vida y una silla vuela por el aire empujándoles fuera de la habitación. Más tarde ese día, la dueña del hotel se enfrenta al forastero respecto a lo sucedido y este revela que es invisible, quitándose las vendas y las gafas para mostrar que no hay nada debajo. Mientras la mujer huye horrorizada, la policía intenta atrapar al extraño pero este se quita toda la ropa y escapa. Provoca daños, pero nadie lo puede detectar.

“Soy yo, la de los requerimientos”

Cuando el 25 de mayo pasado, en Resistencia, previo al acto oficial presidido por Cristina, el joven Diego Bossio -titular de la Anses- se cruzó con la jueza federal de Sáenz Peña, Zunilda Niremperger, se dio algo más que un saludo protocolar: “Míreme la cara: soy la que le está enviando requerimientos y seguramente nos volveremos a ver, por todo lo que se viene”, le habría anticipado la magistrada ante el asombro del funcionario.

Es que algo andaba mal. Ya no se trataba de las estafas con detenidos que se daban años atrás. Las maniobras fraudulentas contra el Estado se aggiornaron y se camuflaron en una manera tan ingeniosa que se hace difícil detectarlas. Pero como se dice en las películas de acción, no hay crimen perfecto. Y saltó la liebre, y muchos por detrás a correrla.

Las próximas semanas en Sáenz Peña estarán cargadas de novedades respecto de una nueva estafa que se habría cometido contra el Estado nacional, a partir de maniobras de fraude contra la Anses.

De manera asombrosa, un simple peón pasaba -mediante declaración de autónomo- a tener a cargo de 20 a 50 empleados. Hacía las gestiones ante el organismo previsional con asiento en la calle 9 de Julio de la Ciudad Termal y los supuestos empleados percibían asignaciones familiares. Pero eso no sería noticia. El mayor problema se dio cuando esos beneficiarios debían entregar un alto porcentaje de lo cobrado al empleador (léase peón), y este a su vez, al organizador, el (o los) hombre(s) invisible(s). ¿Se entiende?

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Un empleador insolvente es inscripto por un hombre invisible como empleador. A su vez, sumaba hasta 50 empleados. Los días de cobro se recorría, en bicicleta, a pie y últimamente en moto -según la información- recaudando una buena porción de lo percibido, pero no se queda él con ese dinero, sino que se lo entrega al organizador, es decir, al hombre invisible.

Aunque hay secreto de sumario, se sabe, no obstante, que hay una serie de expedientes que la Justicia Federal está investigando y cada día que hay pasa, hay detalles que sorprenden.

Una megacausa millonaria

Hay centenares de casos de “empleadores insolventes” en el área de la Anses Sáenz Peña, y decenas de “organizadores” u “hombre invisibles” con sus correspondientes operadores. Hay una mega causa que -según la información con la contamos- se habría generado una estafa millonaria contra el Estado. Las cifras son altos: se dice que son 24 millones de pesos pero fuentes dignas de crédito duplican la misma y desde el lunes mismo habría interesantes novedades respecto de la megacausa por la cual el joven Daniel Bossio, desde Buenos Aires, puso la lupa sobre lo que pasa en Sáenz Peña. Es más, el funcionario dijo que Anses inició gestiones en conjunto con la AFIP, con el objeto de optimizar los sistemas y adoptar medidas preventivas, cuestión que era reclamada por la jueza Niremperger.

Se aguarda el aporte de información que la titular de la Anses Silvana Arana realizará a la justicia federal para determinar aspectos relacionados con determinar el andamiaje de trámites que se efectuaron en esta delegación.

Claro está que este tipo de maniobras desnaturalizan por completo el objeto principal del Estado Nacional en su política social, donde unos pocos traten de estafar al Estado, perjudicando así a miles de argentinos.

El propio Bossio adelantó que Anses detectó maniobras fraudulentas en su perjuicio, originadas por supuestos empleadores, quienes a través de la creación de “empresas fantasmas” declaraban personal a su cargo que nunca prestó servicios, al solo efecto de cobrar las asignaciones familiares.

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