Por Luis MajulMurió como vivió: sin filtros ni límites. Sus arterias y los profesionales se lo habían dicho con claridad, hace ya mucho tiempo. No era solo cuestión de lo que comía o el ejercicio que hacía. Su médico personal le había advertido que tenía que cambiar su estilo de hacer política o iba a tener problemas gravísimos.
Apenas asumió la presidencia Cristina Fernández, en vez de bajar el ritmo de trabajo, lo acrecentó. Y cumplió varias funciones a la vez: la de presidente en las sombras, la de marido de la jefa de Estado que le obligaba el protocolo, y la del custodio del proyecto para mantenerse en el poder.
Durante el viaje que compartieron en la ambulancia después de que se le detectara la obstrucción en su carótida, Cristina, muy angustiada, se habría preguntado: "¿Y ahora que voy a hacer sin vos?".
Ella, desde ese momento, se empezó a poner el "traje" de Presidenta y empezó a tomar decisiones cada vez más autónomas. Los que la conocen bien y fueron testigos de sus últimos días de gestión no tienen dudas de que lo va a hacer con responsabilidad hasta el último día de su mandato.
Pero ahora no es momentos de hacer especulaciones políticas: no puedo dejar de pensar en esa mujer que empezó a militar con Kirchner a los 17 años y nunca dejó la menor duda del profundo amor que sentía por su jefe político.

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