El impresionante accidente conmovió a la comunidad ayer a la tarde cuando a la altura de la pista de río Chico en la ruta nacional 3, un Citroën C4 chocó de frente a un camión con acoplado. El conductor fue hallado en pedazos desperdigados por toda la ruta, determinándose luego que era la misma persona que el día anterior había amenazado con quitarse la vida en un choque automovilístico.
En sentido contrario circulaba un camión Fiat Iveco Stralis, dominio GEO 557, con un chofer identificado como Gustavo Malcorra de 42 años, procedente de la localidad santacruceña de puerto San Julián, quien retornaba hacia el continente, cuando en su camino aparentemente se cruzó este vehículo.
El camión terminó sobre la banquina tras arrasar con el Citroën, que quedó irreconocible sobre la ruta, mientras las unidades de emergencia que llegaron a la zona solo pudieron constatar que el conductor fallecido había sido desmembrado en incontables partes, a causa de la violencia de impacto.
El camionero fue rescatado en estado de shock, y trasladado al Hospital Regional Río Grande con la nariz ensangrentada, sin poder relatar qué era lo que había sucedido, mientras bomberos trabajaron en controlar el combustible que esta unidad perdía, a riesgo de convertir esta tragedia en un siniestro peor aún.
La tarea policial fue intensa tratando de demarcar los sitios donde se encontraron piezas humanas, sin que obviamente pudiera reconocerse a la víctima fatal tras varias horas, mientras Gendarmería se sumaba a las tareas de control del tránsito en la ruta, quedando detenidos numerosos camiones a uno y otro lado del escenario de la tragedia, delimitado para las pericias accidentológicas.
Suicidio anunciado
Pasadas algunas horas, la Policía Provincial finalmente identificó al conductor del Citroën C4 como Marcelo Javier González, un hombre de 34 años, empleado de la firma de seguridad Sardi, a partir de sus elementos personales y la propiedad del rodado, ya que el cuerpo quedó irreconocible.
La identidad a la postre será confirmada en el marco de la causa judicial con huellas dactilares y pruebas de ADN como una mera formalidad.
A partir de esta identificación, la investigación pasó a centrarse en la hipótesis del suicidio más que en un mero accidente de tránsito, ya que la Policía tomó cuenta de que la víctima sería la misma persona, que el pasado viernes por la madrugada, realizó un llamado al 101 de emergencias, dando cuenta de que se quitaría la vida con un arma, o bien en un accidente de automóvil.
Los efectivos, en aquella oportunidad, rápidamente localizaron el llamado e identificaron que este individuo que vivía en Chacra XIII, al cual tras algunos rastrillajes localizaron cuando iba con el mismo auto de la tragedia por la ruta 3, siendo demorado y trasladado para el dictado de una orden de protección de persona.
Con ese antecedente, ayer, González viajó hasta la zona de San Sebastián y retornó, hasta el punto en que aparentemente definió llevar adelante el cometido de acabar con su vida, de una forma dramática, pero que además puso en serio riesgo otras vidas y bienes.
Pericias avalan la hipótesis del suicidio
Ayer fue incansable la tarea de los peritos de la Policía Científica en razón de identificar cada una de las huellas y piezas del destruido Citroën, y lo que se pudo recuperar de su único ocupante.
Preliminarmente, las pericias indican que el impacto fue directo, sin frenadas ni maniobras evasivas de los vehículos, presumiéndose que el Citroën a último momento fue cruzado de mano para chocar de frente con el camión.
El rodado de gran porte luego de impactar, arrastró debajo suyo la maltrecha estructura del Citroën, que terminó completamente destrozado, dejando marcas de efracción sobre la ruta, en un rastro de autopartes y y piezas de la humanidad de González, en un recorrido de más de 50 metros.

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