El gobierno intenta luchar contra la discriminación que sufren los jóvenes pobres.
Diez años después de la salvaje represión lanzada para detener las protestas sociales en las áreas más postergadas de las más importantes ciudades del país, el gobierno de Francia anunció ayer una serie de medidas para luchar contra la discriminación de la que son víctimas los jóvenes que habitan en las áreas más pobres. Al visitar uno de los barrios de la periferia de París, el primer ministro Manuel Valls reconoció que "los resultados no están a la altura de lo esperado, pese a los medios dispuestos por el Ejecutivo para mejorar la vida en los vecindarios más deprimidos".
Valls reseñó una serie de medidas para alcanzar aquel objetivo, entre ellas que los agentes de policía lleven cámaras para grabar sus intervenciones y evitar así abusos y agresiones. Hoy se cumplen diez años de la muerte de dos jóvenes en un suburbio parisino cuando se refugiaron en un transformador eléctrico para evitar un control policial (ver aparte). El hecho desencadenó una ola de revueltas que se extendió a los suburbios de las grandes ciudades y llevó al gobierno conservador del presidente Jacques Chirac a declarar el toque de queda.
Las protestas, protagonizadas en su mayoría por hijos de franceses originarios de las ex colonias del norte africano, desnudaron la estigmatización de decenas de miles de jóvenes marginados. La semana pasada, el presidente François Hollande realizó una visita a uno de los problemáticos suburbios del norte de París, donde prometió que "ninguna zona será marginada". Los silbidos que acompañaron sus palabras demostraron el rechazo de los pobladores, lo que se corresponde con análisis de los medios, que estos días destacan lo poco que cambió en diez años.
Tras reconocer que las causas que originaron los problemas no han desaparecido, Valls señaló las "medidas para reconquistar" esos barrios. Con la generalización de las cámaras en los agentes, se pretende evitar los "excesos". Las cámaras irán colocadas en las hombreras del uniforme de los agentes y "se buscará asegurar el buen tratamiento de las imágenes que se obtengan", agregó Valls.
Por otro lado, Valls anunció el lanzamiento de una campaña de detección de discriminación laboral por parte de las empresas. Además, para favorecer la interrelación social, el primer ministro dijo que se vigilará que se respete la obligación de todos los municipios de construir viviendas de protección oficial, algo que se incumple.

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