Hogares sin gas natural pagan hasta 17 veces más para calefaccionarse

Perjudica a las familias más humildes, que no están conectadas a la red. El combustible más caro es el kerosene: una familia gasta $2.300 para pasar el invierno. Con gas domiciliario, hacen falta sólo $138

Como en muchos otros órdenes de la realidad social, en lo que se refiere a combustibles para calefacción, los que menos tienen son los que más pagan. El gas natural, que por lo general no llega a los barrios periféricos y más humildes, es el medio más económico para templar la casa. Quienes no tienen ese servicio deben elegir entre una serie de alternativas, que implican pagar desde dos a 17 veces más caro.

Más allá del precio de cada combustible, hay que considerar la accesibilidad. Por ejemplo, la garrafa social, la opción más barata después del gas natural, supone un gasto de movilidad que hace las cosas todavía más caras y en muchos casos desalienta su consumo. En los comercios de barrio, por otro lado, se venden por encima del precio oficial.

El costo del kerosene habla por sí solo de la inequidad que existe en la distribución de los combustibles para calefaccionar el hogar. En Río Cuarto, algunas estaciones lo comercializan a 8,20 pesos el litro. Un consumo promedio para una familia tipo ronda los 3 litros por día, y con ello supone un gasto de $26,30. A lo largo de los tres mes de invierno, esta familia habrá gastado alrededor de 2.370 pesos sólo para calefaccionarse.

Vale tener en cuenta que este consumo supone un uso mínimo y estricto del combustible, que dista mucho del uso de la calefacción que hace un hogar con gas natural.

Los hogares que utilizan kerosene pagan 17 veces más de lo que abona un cliente residencial del servicio de gas natural. Con una tarifa de 50 centavos el metro cúbico, un hogar necesita en promedio 278 metros cúbicos de gas para los tres meses de invierno, según una estimación de la empresa prestataria. En 3 meses, habrá gastado sólo 139 pesos.

Alternativas

Otras alternativas, como por ejemplo la leña, son relativamente más baratas que el kerosene, pero todavía mucho más caras que el gas natural. Tomando como valor de referencia $1,30 el kilo -uno de los precios más bajos que se pueden conseguir hoy en día-, hay que pensar que una familia debe desembolsar 958 pesos para asegurarse la calefacción durante el invierno.

Claro, siempre y cuando haga un uso racional del combustible y no exceda los 8,2 kilos por día. De todas formas, el gasto es 7 veces lo que cuesta calefaccionarse con gas natural.

El gas en garrafa es la segunda alternativa más económica en materia de combustibles. En las bocas de expendio oficiales, las plantas envasadoras, se consiguen 10 kilos a 16 pesos. Para pasar el invierno, una familia tipo con un consumo promedio necesita alrededor de 21 garrafas de 10 kilos. Es decir, un gasto de 343 pesos para tres meses, más del doble de lo que hace falta utilizando gas natural.

Sin embargo, ese es el precio en las bocas de expendio oficiales que, en su mayoría, en Río Cuarto están en las afueras, en las rutas de acceso a la ciudad. En los mercaditos de barrio, la cosa cambia, y una garrafa de 10 kilos cuesta entre 20 y 30 pesos, de acuerdo a la zona y al comercio.

El gas envasado sin subsidios del Gobierno nacional es sensiblemente más caro. Diez veces más caro que el gas natural, el kilo de este combustible se consigue a $ 6,70, y para los tres meses de invierno, una familia tipo necesita unos 215 kilos. Esto es, 1.430 pesos.

Unos 10 mil hogares sin gas

Según datos suministrados por la operadora del servicio, en Río Cuarto la cantidad de clientes residenciales con gas natural es de 47 mil. Esto es, 47 mil hogares de la ciudad que utilizan el gas para calefaccionarse y para el resto de los usos domésticos.

Sin embargo, hay 10 mil hogares riocuartenses que no cuentan con este servicio básico.

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