Por primera vez en 20 años, cerca de 160 países acordaron reglas para desalentar el proteccionismo y agilizar el comercio.
Luego de 4 días de ríspidas negociaciones, la OMC, que estaba reunida en Indonesia, logró finalmente la aceptación general de reglas que tornen más ágil el comercio. El paquete conseguido fue bautizado por los delegados como “Doha Light”, en referencia a la ronda de negociaciones que se inició en Doha en 2001 y estaba estancada desde 2008. El “light” se debe a que algunos de los ambiciosos objetivos de Doha fueron dejados de lado en función de salvar al sistema.
El acuerdo es el primer que realiza la OMC como tal. El último fue la conclusión de la ronda Uruguay, en 1994 en Marrakech, lo que dio lugar un año más tarde a la creación de la OMC como sucesora del antiguo GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio). El nuevo pacto contempla además: un compromiso para reducir los subsidios a las exportaciones agrícolas, que debe ser negociado dentro de los próximos 12 meses; y una decisión que hace a la “ayuda al desarrollo”, y que apunta a reducir los impuestos a las importaciones para productos procedentes de los países más atrasados.
No fue nada fácil para la OMC llegar a buen puerto.
Hubo todo tipo de resistencias, entre ellas las ejercidas por países como Argentina que reclaman a la Unión Europea y a Estados Unidos el fin del sistema de subsidios a sus exportaciones del agro. Según algunos negociadores, que este tema no figure en el pacto de ayer, refleja un desequilibrio dentro de la OMC. Sostienen que tanto Washington como Europa son los verdaderos triunfadores, al conseguir la “facilitación del comercio”, es decir, la eliminación de las trabas burocráticas, sin ceder en agricultura. También la India puede considerarse exitosa. Luego de amenazar con el abandono de la mesa de negociaciones el jueves pasado, sus representantes consiguieron mantener las subvenciones a sus campesinos, especialmente los pobres, un tema que enfrentaba al país asiático con los norteamericanos. El último obstáculo vino de Cuba que, con el apoyo de Ecuador, Venezuela y Bolivia, exigió una solución para el embargo impuesto por Estados Unidos a la Isla. Esta crisis final fue superada a través de una declaración que dejó conformes tanto a La Habana como a Washington.
Un dato sorprendente fue la postura del Vaticano en Bali. El discurso del nuncio apostólico Silvano Tomasi cuestionó los acuerdos regionales impulsados por las grandes potencias como producto de una visión del mundo que ensaya la defensa a ultranza del mercado.
Según los cálculos de la OMC, el pacto global firmado en Bali permitirá aumentar en un billón de dólares el monto del intercambio mundial, cifrado hoy en 22 billones de dólares.
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