Hace 25 años se viste el traje rojo y visita a chicos y grandes en los hospitales durante Navidad. Se llama Carlos Jorquera y su misión es dar ánimo a quienes no pasan por un buen momento.
Papá Noel es real y se hace llamar Carlos Jorquera, y sus duendes también son reales. Ellos son Antonia -esposa de Carlos-, Carla (31), José (30), Yamila (28) y Joana (18) -sus hijos-; y Yeni (29) -una hija del corazón. Todos ellos salen en el trineo, Opel K180, modelo ‘76 -ya viejito- a visitar los hospitales, bomberos, villas y barrios del Gran San Juan. Es un ritual emotivo, alegre y triste en algunas ocasiones.
La historia de este Papá Noel sanjuanino se remonta desde hace 25 años (Ver Orígenes), tiempo en el que no solo ha regalado juguetes y caramelos sino también ha ido cosechando historias de corazón que alimentan su espíritu para seguir saliendo cada Nochebuena.
“Hemos tenido experiencias que a uno le hace engordar el corazón más allá de la panza que tengo”, dice entre risas el Tata Jojó, tal como lo llaman sus seis nietos.
En los recovecos de su memoria tiene presente historias fuertes. “Al pasar por terapia intensiva del Hospital de Niños, una señora se abalanzó sobre mí y me dijo ‘Papá Noel pídale a Dios que salve a mi nieto’. Oramos y al tiempo esta misma mujer apareció con su nieto sanito, rozagante. Ahora es un muchacho sano de 18 años”, cuenta Carlos, y luego acota, “a partir de ese momento me propuse ser simplemente un interlocutor entre Dios y el amigo que nos pide que hagamos algo por él. Pero yo no hago milagros, lo único que puedo hacer es orar y me siento dichoso que me pidan eso”.
Otra historia linda que rememora Jorquera es cuando se encontró con un señor en estado de ebriedad, muy afligido por la salud de su nieto. Le pidió ayuda al hombre barbudo y juntos oraron. “Eso pasó en 2008 y al año siguiente me encontré con el señor disfrazado de papá Noel entregando caramelos en el Hospital de Niños. Me saludó y yo le di juguetes para repartir. Me dio mucha felicidad porque el hombre ya no tomaba alcohol”.
Pero no siempre vivió alegrías este Papá Noel. “Una Nochebuena, me acerqué a un joven accidentado en Urgencia del Rawson. Era de Media Agua y estaba muy golpeado. Me dijo ‘gracias por venir’, mientras me apretaba muy fuerte la mano y a los segundos cerró sus ojos para siempre”, relata apesadumbrado, y luego agregó otro caso. “En 2006, un señor internado en Oncología del hospital Marcial Quiroga se sorprendió al verme llegar. Estaba atado de manos y pie. Dijo ‘Dios mío, que lindo que me haya venido a ver... ¿Me da agua?’ -yo no puedo darle nada- y justo estaba una enfermera que me autorizó. Bebió un trago largo y luego me dijo ‘¿Me da un beso?’ Sí –le dije y le besé la frente... El hombre dio un suspiro grande y cerró sus ojos y murió. Me sentí mal pero una enfermera me dijo que hacía más de tres meses que ese hombre iba a morir”.
También acota, la historia de un nene que saludó en la Navidad de 2000. “Pasada la Navidad una pareja llegó hasta mi casa y me dijo la mujer ‘Hace tiempo ando buscándolo porque usted se sacó una foto con mi hijo en Navidad y días después murió’. Llorando me pidió darle la foto porque era la última imagen que lo había retratado. Entonces, hice una copia y el señor del negocio al saber la historia no me la cobró”.
Y recientemente, le pasó algo que lo conmovió. Al visitar la escuela Mercedes Gallardo Valdez, una nena le entregó una carta en la que había dibujado dos corazones y le pedía a Papá Noel que papá y mamá no se separen. “Esa carta me conmovió mucho –dice emocionado y los ojos brillosos-. Cosas así te enternecen, y uno no puede hacer más que pedirle a Dios por esa familia”.
Para Carlos Jorquera, el rol de Papá Noel no es vestir un simple traje rojo. Detrás de eso, Carlos cumple una misión que lo gratifica porque más allá de los momentos duros que suele encontrarse al visitar los hospitales, su corazón se llena de alegría y siente la tranquilidad de estar recibiendo mucho amor a cambio de lo que hace. “Muchas veces a uno lo critican porque en esta fecha se recuerda el nacimiento de Jesús y es momento de festejar. Pero yo pienso en ocasiones que quisiera ser Jesús para hacer todos los milagros que él hacía. Pero la verdad es que soy un mortal que no puedo hacer más que pedirle a Dios, a través de la oración, algo por esta gente que deposita sus deseos en mi personaje”. Su carisma penetra en los corazones de chicos y grandes, y en vísperas de esta Navidad, sigue acumulando regalos en su hogar. La mayoría son para dar en los hospitales pero los vecinos le llevan regalos, cada uno con nombre, para que Papá Noel les entregue a los chicos en Nochebuena. Y también se acercan desconocidos de otros departamentos, que le dejan los regalos para que pase después de las cero a entregarle el presente a los pequeños que esperan la llegada de Papá Noel Jorquera.
Comentá la nota