En la Provincia ya son 1.208 los pacientes externados con tratamiento ambulatorio. Del total de personas internadas en 2012, el 70% fue externada en el mismo año. Historias de pacientes que lograron vencer el encierro.
Esta mañana, en el Día Mundial de la Salud Mental , están juntos en la Casa de Pre Alta que ese hospital de la Provincia tiene en el centro de La Plata y coinciden en que la vida de a dos es tan importante para ellos como haber logrado integrarse en la comunidad. Marta y Oscar son parte de los 400 pacientes externados del Romero que siguen en tratamiento ambulatorio a través del programa de externación.
“Trabajamos todos los días para que las internaciones en salud mental sean el último recurso terapéutico y para que los pacientes se reintegren en la sociedad, se derriben los muros de los psiquiátricos y se respeten todos sus derechos como ciudadanos”, afirmó el ministro de Salud de la Provincia , Alejandro Collia.
Actualmente, la provincia de Buenos Aires cuenta con 1.208 personas externadas, que continúan su tratamiento en forma ambulatoria en casas de convivencia, hospitales de día o casas de pre alta. Y en 2012 de las 3.600 personas que ingresaron a un hospital por temas de salud mental, 2.500 fueron dadas de alta en ese mismo periodo: es decir, el 70 por ciento.
La historia que terminó con el matrimonio de Marta y Oscar –previa lucha judicial para que permitieran su casamiento- comenzó en el 2000, cuando se conocieron en la Casa de Pre Alta -en 56 entre 9 y 10, La Plata- y los dos empezaban una vida nueva lejos del hospital en que habían estado internados tantos años. El 14 de julio de 2011 pudieron casarse gracias a la nueva ley de Salud Mental.
“Venía a visitarme dos veces al día, una a la tarde y una a la noche. Yo le servía café siempre, no sabía que a él le hacía mal y no me lo decía por vergüenza”, cuenta hoy Marta, que tiene 60 años y quiere ganar más plata para poder comprarse zapatos y vestidos. Ahora viven juntos en una pensión con baño privado y cocina compartida. Dejaron de fumar, no toman café ni mate ni alcohol. Ningún tipo de estimulante que pueda interferir con la medicación que consumen.
Antes de estar juntos pasaron por mucho. Ella, novios que no la respetaban, le robaban o le pegaban. Él, no confiaba en ninguna mujer. “Tengo una compañera. Ya no estoy solo”, dice Oscar y luego cuenta su sueño de volver a Salta, de encontrar a su hermana para presentársela. “Nos respetamos, él me respeta y si estoy mal me hace sentir bien”, afirma Marta, que es masajista, ama de casa y busca trabajo. Actualmente se mantienen con las pensiones de los dos.
“Desde la sanción de la nueva ley de Salud Mental -26.657- se reconoció la salud mental como el bienestar emocional, psíquico y social y eso nos permite llevar adelante el desafío de lograr una vida en comunidad de los pacientes, donde sus elecciones y deseos sean los que cuentan, como en el caso de Marta y Oscar”, concluyó Collia.
TALLERES PARA VIVIR
Otra historia es la de Jorge Deodato, un joven de 32 años que tras estar internado dos años en el hospital Romero pasó a formar parte del Programa de Rehabilitación y Externación Asistida (PREA). Primero vivió varios años en una casa de convivencia compartida con otros pacientes externados y este año, por decisión propia, eligió mudarse a un cuarto de una pensión para vivir solo.
“Muchos tardan en decidir qué hacer con su vida cuando salen del hospital. Por suerte yo encontré los talleres donde puedo compartir con mis compañeros, desarrollar mis capacidades creativas, explorar mis potencialidades y dejar de lado las exigencias sociales que antes me hacían mal”, cuenta Jorge y en toda la charla sigue hablando de esta forma clara y, sobre todo, de sus aspiraciones artísticas.
Su pasado es una historia difícil. Fue paciente ambulatorio en el Borda, se fue de su casa, vivió en la calle, no quería ni esperaba nada de la vida. Hoy estudia canto y guitarra, participa en un programa de radio que sale cada 15 días en Estación Sur, se forma en el taller de carpintería y es parte de una asociación civil (OIKOS) que surgió en la Casa de Pre Alta, donde él pasa gran parte del día, entre talleres y mates.

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