La historia del necochense que dirige el Parque Tecnológico Itaipú

La historia del necochense que dirige el Parque Tecnológico Itaipú
Juan Carlos Sotuyo es uno de los profesionales más considerados en Brasil. Su relación y admiración con Lula.

Inspirado en su capacidad profesional y pensamientos progresistas, el ingeniero necochense Juan Carlos Sotuyo es uno de los impulsores del Parque Tecnológico de Itaipú, que bajo el respaldo del gobierno de Brasil es considerado único en el mundo en su tipo.

Reconocido y premiado en infinidad de oportunidades, requerido a disertar en diversos sitios del mundo, Sotuyo logró forjar en la última década una amistad y afecto mutuo con el ex presidente Inacio Lula da Silva, que desde su gobierno brindó el apoyo clave para que el parque fuera una realidad.

Detrás ha quedado un largo camino, que el múltiple ingeniero recuerda de esta forma: “En 1992 ingresé a la Universidad Estatal do Paraná y junto a Itaipú impulsamos la creación de carreras en el área de ingeniería y las ciencias exactas. Posteriormente, con otros ingenieros dimos vida a la carrera de ingeniería eléctrica en 1998 y la de Matemática y en 2002 la de ingeniería mecánica. Desde hacia algunos años tratábamos de impulsar la creación de un Parque Tecnológico, pero no surgían los apoyos necesarios…”

Despega el proyecto

La llegada en 2003 de Lula da Silva al poder sería la llave para dar vida al Parque Tecnológico. Una de sus manos derechas, Jorge Samek, se haría cargo de la gestión brasileña en Itaipú, “descubriendo” las acciones que había desarrollado el grupo de Sotuyo.

Samek dispuso la construcción del Parque en las antiguas instalaciones de los alojamientos para los trabajadores que construyeron la usina, un área de más de 36 hectáreas que estaba abandonado desde hacía 20 años y presentaba una estructura. En abril de ese año Juan Carlos Sotuyo recibió la misión coordinar el proyecto y en mayo de 2003, la entonces ministra de Minas y Energías de Brasil, Dilma Rouseff (hoy presidenta de Brasil), firmaba la carta de intenciones para su creación.

Las obras del Parque se iniciaron en abril de 2004 en Foz de Iguazú, dentro del territorio de Itaipú, la mayor usina hidroelectrica en producción de energía del mundo. Desde entonces y en etapas, el Parque Tecnológico posee más de 50 mil ² de áreas construidas y reformadas.

El necochense cuenta que “en la actualidad existen numerosos emprendimientos, donde están instalados incubadora de empresas, universidades, institutos de investigación y una serie de proyectos y programas en las áreas de educación, ciencia, tecnología e innovación, desarrollo de empresas y negocios y un programa de desarrollo territorial que envuelve 52 ciudades de la Región Oeste de Paraná, con integración con Paraguay y la provincia de Misiones”.

Más de 4.000 personas circulan diariamente por el PTI, del cual Sotuyo es el superintendente. Se trata de estudiantes, empresarios, investigadores y profesores de diversas entidades nacionales e internacionales. La gestión del lugar es realizada por la Fundación Parque Tecnológico Itaipú – Brasil, que posee un presupuesto anual de más de 50 millones de dólares.

Lula, un “fenómeno político”

Sotuyo no oculta su admiración por Lula. “Lo conocí en 2003 cuando se inauguró la piedra fundamental del parque y lo volví a ver en cuatro ocasiones más, la última hace un mes.

Se emociona al decir: “Es un fenómeno político, social y humano. Con una visión y una inteligencia orgánica, consigue transitar con la misma humildad, simpatía y carisma en todos los escenarios del mundo, con todo tipo de persona. Trata a todos por igual, desde el cartonero de una cooperativa a la reina de Inglaterra”.

“A Brasil le debo la vida”

Juan Carlos Sotuyo tiene un amor incondicional por el país que según él “le debe la vida”.

Torturado por la dictadura en su época de joven, en Bahía Blanca, con un hermano desaparecido, debió exiliarse para no perder su vida; y desde 1977 a 1983 Brasil lo cobijó.

“Con mi familia intentamos volver a la Argentina en 1988, pero fue imposible mantener el proyecto. A partir de mi regreso a Brasil, decidimos que aquí sería nuestro lugar definitivo. Como dice Galeano, los inmigrantes o los exilados acaban perteneciendo a los dos lugares, recordando las cosas buenas y fundamentalmente queriendo juntar las dos partes.

Tengo la ciudadanía brasilera, por aquí me quedaré.

Una carrera ascendente

Juan Carlos Sotuyo nació en Necochea el 22 de marzo de 1956, y cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 28 en la Villa; mientras que al secundario fue al Colegio Industrial, donde en 1974 se recibió de técnico electromecánico.

En 1975 inició la carrera de Ingeniería eléctrica en la Universidad Nacional de Sur (Bahía Blanca), ciudad a la que abandonó en junio del año siguiente.

En 1977 se radicó en Florianópolis, Estado de Santa Catarina – Brasil y dos años después reinició sus estudios en la universidad local, donde se recibió en Ciencia de la Computación y la Maestría en Ingeniería Mecánica.

En 1988 se radicó en Córdoba, para desarrollar un proyecto de telecomunicaciones y un año después volvió a trabajar en la Itaipú Binacional, donde se desempeña hoy.

En este tiempo ha seguido forjando su carrera profesional, y en la actualidad lleva a cabo un doctorado en la Universidad Nacional de Misiones.

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