Julieta Romero es la esposa de Franco Vargas, el joven de 22 años que hace una semana fue sometido a un trasplante de corazón en Mendoza y se recupera favorablemente. Cuenta cómo fue la experiencia de esperar el órgano, los nervios que vivieron durante la operación y las ganas de agradecer en persona a la familia del donante.
Franco y Julieta están juntos desde hace 3 años y 3 meses. Son papás de Pía de un año. Y por esas vueltas extrañas del destino debieron atravesar juntos el difícil momento de esperar un trasplante de corazón para él, que a sus 22 años no tenía otra opción para seguir viviendo. Hoy, después de una semana de la operación de Franco, que se realizó en el hospital Italiano de Mendoza a cargo del doctor Claudio Burgos -el mismo que operó a Sandro- Julieta, los padres de Franco, Hugo, Gladys y sus tres hermanos, rezan todos los días para que muy pronto el joven pocitano esté de vuelta en San Juan y pueda disfrutar de nuevo de los partidos de sus clubes preferidos: Boca y San Martín. Mientras espera la recuperación de su esposo, Julieta contó a Diario El Zonda como pasaron estos días y como siempre mantuvieron intacta la esperanza.
¿Cómo comenzó la enfermedad de Franco?
Fue todo muy rápido. Él se cansaba mucho, le dolían las piernas y se sentía muy mal. Hasta que lo mandaron al sanatorio a que se hiciera unos análisis de urgencia. Esa noche misma lo dejaron internado en unidad coronaria, al otro día le hicieron un eco dopler y el resultado fue que tenía el corazón dilatado. Después le dijeron que debía realizarse un trasplante sí o sí y que tenían que trasladarlo a Mendoza. Todo empezó un miércoles y el viernes ya decidieron llevarlo a Mendoza.
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